domingo, 28 de julio de 2024

 

Attilio Bertolucci

 

At home

 





 

At home

 

El sol se desplaza lentamente

sobre nuestra existencia, la paciente

historia de los días que un calor

templado de memorias y de afectos enciende.

 

A esta hora meridiana

envejece el spaniel sobre el ladrillo

tibio, tu sombrero de paja

se aleja entre las sombras de la casa.

 

Attilio Bertolucci

 

[Versión de P. A.

Córdoba, 26-VII-24]

 

*

 

At home

 

Il sole lentamente si sposta

sulla nostra vita, sulla paziente

storia dei giorni che un mite

calore accende, d’affetti e di memorie.


A quest’ora meridiana

lo spaniel invecchia sul mattone

tiepido, il tuo cappello di paglia

s’allontana nell’ombra della casa.

 

Attilio Bertolucci

 

[De "Lettera da casa",

en La capanna indiana,

Sansoni, Firenze, 1955]


sábado, 27 de julio de 2024


Attilio Bertolucci

 

Pensando en casa

 

 


 

Pensando en casa

 

Ni escribir ni vivir ya me es posible

si en este año la nieve al derretirse

no me tendrá como testigo ansioso

de las violetas que primero se abren.

 

Como si hubiera muerto yo me acuerdo

de nuestra primavera, de su luz

exultante que dura todo un día,

la maravilla de un día que pasa.

 

Quizá a nosotros, los últimos hijos

de la era impresionista, sólo quede

la copia de lo real, mientras gotea

la nieve sobre un corro de gorriones.

 

                                   Roma, 1952

 

Attilio Bertolucci

 

[Versión de P. A.

Córdoba, 25-VII-24]

 

*

 

Pensieri di casa

 

Non posso più scrivere né vivere

se quest’anno la neve che si scioglie

non mi avrà testimone impaziente

di sentire nell’aria prime viole.

 

Come se fossi morto mi ricordo

la nostra primavera, la sua luce

esultante che dura tutto un giorno,

la meraviglia di un giorno che passa.

 

Forse a noi ultimi figli dell’età

impressionista non è dato altro

che copiare dal vero, mentre sgoccia

la neve su dei passeri aggruppati.

 

                                   Roma 1952

 

Attilio Bertolucci

 

[De "In un tempo incerto" (1951-1955),

en La capanna indiana, Sansoni, Firenze, 1955] 

miércoles, 24 de julio de 2024

 

Attilio Bertolucci

 

Recuerdo de infancia

 



 

 

Recuerdo de infancia

 

Acacias de mi infancia

con esas hojas frescas que suenan en la boca.

Caminamos por el cauce sin agua

del Cinghio, alguna rama nos acaricia el rostro

ardiente, y apartando la rama fastidiosa

y dulce, con un gesto de inconsciente venganza,

la despojamos de un manojo de hojas.

Elegimos alguna y suavemente

la ponemos encima de los labios,

y así nos alejamos

haciéndola sonar y caminando,

olvidados de nuestros compañeros.

Pasan libélulas, se escuchan trilladoras lejanas,

vivimos como en un cálido sueño.

Cuando ya no se oye cantar a las cigarras,

y las primeras sombras y el silencio

al caer de la tarde nos rodean,

de pronto, irrefrenable, un frenesí

se adueña de las piernas

y corremos, corremos hasta que nos quedamos sin aliento,

bajo la fresca noche, miedosos y felices.

 

Attilio Bertolucci

 

[Versión de P. A.

Córdoba, 24-VII-24]

 

*

 

Ricordo di fanciullezza

 

Le gaggie della mia fanciullezza

dalle fresche foglie che suonano in bocca.

Si cammina per il Cinghio asciutto,

qualche ramo più lungo ci accarezza

la faccia fervida, e allora, scostando

il ramo dolce e fastidioso, per inconscia vendetta

si spoglia di una manata di tenere foglie.

Se ne sceglie una, si pone lieve

sulle labbra e si suona camminando,

dimentichi dei compagni.

Passano libellule, s'odono trebbiatrici lontane,

si vive come in un caldo sogno.

Quando più la cicala non s'ode cantare,

e le prime ombre e il silenzio della sera ci colgono,

quasi all'improvviso, una smania prende le gambe

e si corre sino a perdere fiato,

nella fresca sera, paurosi e felici.

 

Attilio Bertolucci

 

[De “Fuochi in novembre” (1932-1934),

en La capanna indiana, Sansoni, Firenze, 1951]


 

Attilio Bertolucci

 

La nieve

 



 

 

La nieve

 

Cómo pesa la nieve en estas ramas,

cómo pesan los años sobre los hombros que amas.

La estación más querida es el invierno,

has venido en sus luces a mi encuentro

en las ensoñaciones de la siesta,

un doliente mechón sobre tus cejas.

Los años juveniles son años que están lejos.

 

Attilio Bertolucci

 

[Versión de P. A.

Córdoba, 23-VII-24]

 

*

 

La neve

 

Come pesa la neve su questi rami

come pesano gli anni sulle spalle che ami.

L’inverno è la stagione più cara,

nelle sue luci mi sei venuta incontro

da un sonno pomeridiano, un’amara

ciocca di capelli sugli occhi.

Gli anni della giovinezza sono anni lontani.

 

Attilio Bertolucci

 

[De "Lettera da casa" (1935-1951)

en La capanna indiana, Sansoni, Firenze, 1951]


sábado, 20 de julio de 2024

 

Attilio Bertolucci

 

Idilios domésticos

 

 



 

 

Idilios domésticos

 

I

 

Este es el dulce invierno aquí, que trae

el humo a los aromos, y viejos vagabundos que descienden

por el camino de los Apeninos que va hacia la ciudad,

un alegre silencio alrededor.

 

Sol o niebla, es igual, cuando atardece

el cielo del oeste, oro o ceniza,

ve a los chicos que juegan tristes juegos

tarde, muy tarde, hasta las luces que se encienden.

 

II

 

El día comienza tan íntimamente

en el otoño gris, tan lenta pasa

la mañana detrás de los cristales

donde la luz tardía se adormece.

 

El silencio plateado es el descenso

del año, en nuestra vida

apenas si varían las dolientes fiestas del corazón,

las memorias que migran como nubes.

 

Attilio Bertolucci

 

[Versión de P. A.

Córdoba, 20-VII-24]

 

*

 

Idilli domestici

 

I

 

Questo è il dolce inverno di qui

che porta fumo tra le gaggìe, vecchi vagabondi

giù dall’Appennino per la strada che va in città,

un così allegro silenzio intorno.

 

Sole o nebbia, non importa, la dolce sera

vede fanciulli in mesti giochi gridare

sul cielo occidentale, sia cenere o oro,

tardi, tardi, sino alle luci che si accendono.

 

II

 

Così intimamente la giornata comincia

nel grigio autunno, così lenta passa

la mattina di là dai vetri tersi

ove la luce tarda s’assopisce.

 

È questo argenteo silenzio il declinare

dell’anno, la nostra vita

variano appena le dolorose feste del cuore,

le memorie che migrano come nuvole.

 

Attilio Bertolucci

 

[De "Lettera a casa",

en La capanna indiana,

Sansoni, Firenze, 1951]


viernes, 19 de julio de 2024

 

Attilio Bertolucci

 

Para una clínica demolida

 



 

 

Para una clínica demolida

 

Aquí donde un poeta hubo llorado y delirado un mes

de su vida ― un abril

de nubes,

de cielo hermoso y plácido

insidiado por grietas ―

rechinan las persianas oxidadas.

 

¿Dónde han llevado

sus drogas y plegarias,

Hijas de la Sapiencia, hijas

de la paciencia,

tan buenas cocineras, tan alegres

oferentes de la sopa y el vino

para el gran hambre de los mediodías?

 

Aquí, ya en otro día,

ya esos queridos cuartos demolidos,

ya cuando el año está avanzado

y el edificio nuevo se levanta, una obra

en construcción ruidosa, que enmudece

sólo si el sol alto separa en luz y en sombra

pan y fritura, al albañil le he preguntado inútilmente:

 

 “¿A dónde han emigrado

esas viejas y jóvenes hermanas

que con agujas, con ampollas

derrotaban el mal, siempre precisas

como sobre el cuadrante aquellas otras

agujas del reloj, siempre infalibles,

acompañándolas con plegarias cristianas?”

 

Quiero saber en dónde están,

quiero saber que no han partido

de la ciudad que engendra hasta el exceso

el placer y el dolor, quiero saber

que son, en esta hora

que precede a la noche y al invierno,

aún sabias y pacientes en su don de ahuyentar

 

por mí, y todos nosotros, en la tierra el infierno.

 

Attilio Bertolucci

 

[Versión de P. A.

Córdoba, 20-VII-24]

 

*

 

Per una clinica demolita

 

Qui dove un poeta ha pianto e delirato un mese

della sua vita ― un aprile

di nuvole,

di bel cielo sereno

insidiato di crepe ―

sbattono le persiane abbandonate.

 

Dove avete portato

le vostre droghe e preghiere,

Figlie della Sapienza, figlie

della pazienza, tanto

buone cuciniere e allegre

dispensiere di minestre e di vino

per la gran fame nel tardo mattino?

 

Qui un altro giorno, già

demolite quelle stanze care,

già più avanzato l’anno e la fabbrica

nuova ormai alta, sonora

d’un cantiere che tace

solo se il mezzogiorno spacca in luce e ombra

pane e frittata, al muratore ho chiesto inutilmente:

 

 “Dove sono emigrate

quelle vecchie e giovani suore

che con aghi, con fiale

sconfiggevano il male, precise

come lancette sul quadrante a usarle

senza errore, alternandole

con preghiere cristiane?”

 

Che io sappia dove sono, che io sappia

che non sono partite

dalla città che genera in eccesso

la voluttà e il dolore, che io

le sappia, in quest’ora

che precede la notte e l’inverno,

ancora sagge e pazienti nel fugare

 

per me, per tutti noi, sulla terra l’inferno.

 

Attilio Bertolucci

 

[De Viaggio d’inverno (1955-1971),

Garzanti, Milano, 1971,

en Al fuoco calmo dei giorni. Poesie 1929-1990,

Biblioteca Universale Rizzoli, Milano, 1991]