lunes, 15 de julio de 2024

 

Attilio Bertolucci

 

A Pasolini

 

 


 

A Pasolini (en respuesta)

 

¿Supervivencia? ¿Nuestra tierra? Pero duran mucho

estos crepúsculos, como en verano, cuando nunca, nunca

 

llega la hora de la lámpara encendida, de aquellas

mariposas insensatas que chocan contra ella,

 

atraídas y rechazadas por la claridad que es vida

(y era vida también el día que muere).

 

Sólo nos sea dado, en un tiempo incierto

de tránsito, el recuerdo, recordar por nosotros

 

y por todos, la paciencia de los años

que los relámpagos del amor hirieron ‒ y se extinguieron.

 

Attilio Bertolucci

 

[Versión de P. A.

Córdoba, 14-VII-24]

 

*

 

A Pasolini (in risposta)

 

Sopravvivenza, la nostra terra? Ma durano a lungo

questi crepuscoli, come d'estate che mai, mai

 

viene l'ora della lampada accesa, di quelle

falene irragionevoli che vi sbattono contro,

 

attrate e respinte del chiarore che è vita

(eppure vita era anche il giorno che muore).

 

Soltanto ci sia dato, in un tempo incerto

di trapasso, ricordare, ricordare per noi

 

e per tutti, la pazienza degli anni

che i lampi dell'amore ferirono ‒ e si spensero. 

 

Attilio Bertolucci

 

[De Viaggio d'inverno (1955-1971),

en Al fuoco calmo dei giorni. Poesie 1929-1990,

Biblioteca Universale Rizzoli, Milano, 1991]






 

La respuesta de Bertolucci es a uno de los epigramas de Pier Paolo Pasolini, incluido en La religione del mio tempo (1961):

 

A Bertolucci

 

Supervivencia: también ella. Ella, la vieja tierra,

vuelta a encontrar, aquí en el Norte, donde, para nosotros, 

                                                                    [ es más eterna.

Son los últimos días, o lo que es igual, los últimos años,

de los campos arados con las hileras de troncos sobre 

                                                                    [ las zanjas,

del barro blanco alrededor de las moreras recién podadas,

de las orillas todavía verdes en los canales secos.

También aquí, donde el cristiano fue pagano, y con él

su tierra, su terreno cultivado.

Un nuevo tiempo convertirá todo esto en nada:

y por eso podemos lamentarlo: con sus oscuros

años bárbaros, con sus románicos abriles.

Quien no conocerá esta tierra sobreviviente,

¿cómo podrá entendernos? ¿Decir quién hemos sido?

Pero somos nosotros los que debemos comprenderlo a él,

para que nazca, aunque ya esté perdido para estos claros 

                                                                                 [ días,

para estas estupendas estasis invernales,

en el Sur dulce y tempestuoso, en el Norte sombrío...

 

Pier Paolo Pasolini

 

[Versión de P. A.

Córdoba, 15-VII-24]

 

*

 

A Bertolucci

 

Sopravvivenza: anch'essa. Essa, la vecchia campagna,

ritrovata, quassú, dove, per noi, è piú eterna.

Sono gli ultimi giorni, o, è uguale, gli ultimi anni,

dei campi arati con le file dei tronchi sui fossi,

del fango bianco intorno ai gelsi appena potati,

degli argini ancora verdi sulle rogge asciutte.

Anche qui: dove il pagano fu cristiano, e con lui

la sua terra, il suo campo coltivato.

Un nuovo tempo ridurrà a non essere tutto questo:

e perciò possiamo piangerlo: con i suoi bui

anni barbarici, i suoi romanici aprili.

Chi non la conoscerà, questa superstite terra,

come ci potrà capire? Dire chi siamo stati?

Ma siamo noi che dobbiamo capire lui,

perché lui nasca, sia pure perso a questi chiari giorni,

a queste stupende stasi dell'inverno,

nel Sud dolce e tempestoso, nel Nord coperto d'ombra...

 

Pier Paolo Pasolini

 

[De "Epigrammi",

en La religione del mio tempo,

Garzanti, Milano, 1961]



sábado, 13 de julio de 2024

 

Edward Thomas

 

La siembra

 



 

 

La siembra

 

Era un día ideal

Para la siembra:

Como el tabaco humeaba

La tierra, dulce y seca.

 

Y degusté la hora

Entre aquella primera

Queja suave del búho a la distancia

Y la primera estrella.

 

Morosa, larga hora,

Que una vez arrojada la semilla

Ya no quedaba nada sin hacer,

Sólo gozar de la tarea cumplida.

 

Y escucha, escucha ahora la lluvia

Caer mansamente en la noche sin viento,

Que tiene algo de beso, algo de lágrima,

Y nos invita al sueño.

 

Edward Thomas

 

[Versión de P. A.

Córdoba, 13-VII-24]

 

*

 

Sowing

 

It was a perfect day

For sowing; just

As sweet and dry was the ground

As tobacco-dust.

 

I tasted deep the hour

Between the far

Owl's chuckling first soft cry

And the first star.

 

A long stretched hour it was;

Nothing undone

Remained; the early seeds

All safely sown.

 

And now, hark at the rain,

Windless and light,

Half a kiss, half a tear,

Saying good-night.

 

Edward Thomas


miércoles, 10 de julio de 2024

 

Edward Thomas

 

Adlestrop

 



 

 

Adlestrop

 

Sí, me acuerdo: Adlestrop. Recuerdo el nombre,

Porque una tarde de verano el tren

Ahí se detuvo, inesperadamente.

Fue hacia fines de junio.

 

Silbó el vapor, hubo alguien que tosió,

Nadie subió, nadie bajó al andén

De la estación desierta. Lo que vi

Fue Adlestrop ― el nombre

 

Y sauces, adelfillas, hierbas altas,

Y las reinas del campo, y los almiares

De heno, no menos quietos, solitarios,

Que las nubes remotas en el cielo.

 

Y entonces se escuchó el canto de un mirlo,

Muy próximo, y en torno, entremezcladas,

Cada vez más lejanas, respondieron

Todas las aves de Oxford y de Gloucester.

 

Edward Thomas

 

[Versión de P. A.

Córdoba, 10-VII-24]

 

*

 

Adlestrop

 

Yes. I remember Adlestrop—

The name, because one afternoon

Of heat the express-train drew up there

Unwontedly. It was late June.

 

The steam hissed. Someone cleared his throat.

No one left and no one came

On the bare platform. What I saw

Was Adlestrop—only the name

 

And willows, willow-herb, and grass,

And meadowsweet, and haycocks dry,

No whit less still and lonely fair

Than the high cloudlets in the sky.

 

And for that minute a blackbird sang

Close by, and round him, mistier,

Farther and farther, all the birds

Of Oxfordshire and Gloucestershire.

 

Edward Thomas

(Poems, 1917)



viernes, 14 de junio de 2024

 

William Butler Yeats

 

Una plegaria para la vejez

 

 


 

 

Una plegaria para la vejez

 

Dios me guarde de aquello que los hombres

Sólo pueden pensar con el cerebro;

Quien canta una canción que ha de durar

Piensa desde la médula del hueso;

De todo lo que hace sabio a un viejo

Y le granjea unánime lisonja;

¡Oh qué soy que no pueda parecer,

Por el amor a la canción, un loco!

Ruego ‒porque la voz se ha divulgado

Y la plegaria vuelve a la garganta‒

Que aunque muera de viejo, me parezca

A un hombre tonto, un hombre apasionado.

 

William Butler Yeats

 

[Versión de P. A.

Córdoba, 14-VI-24]

 

*

 

A Prayer For Old Age

 

God guard me from those thoughts men think

In the mind alone;

He that sings a lasting song

Thinks in a marrow-bone;

From all that makes a wise old man

That can be praised of all;

O what am I that I should not seem

For the song's sake a fool?

I pray — for word is out

And prayer comes round again —

That I may seem, though I die old,

A foolish, passionate man.

 

William Butler Yeats

 


viernes, 9 de febrero de 2024

 

Iosif Brodsky

 

A mi hija

 



 

 

A mi hija

 

Denme otra vida, y yo estaría cantando

en el Café Rafaello; o tan sólo sentado

en silencio; o sería un mueble en un rincón,

si es menos generosa ésa que la anterior.

 

Sin embargo, y en parte porque de ahora en más

ningún siglo podrá vivir sin café y jazz,

soportaré esta mengua, y a través de mis poros,

mis grietas, mi barniz y mi capa de polvo,

voy a verte en veinte años, en la flor de tu edad.

 

En suma, no te olvides que ahí, en alguna parte,

estaré, o que un objeto podría ser tu padre,

en especial objetos más viejos o más grandes

que vos. Así que nunca los dejes de observar,

porque ellos, no lo dudes, siempre te juzgarán.

 

Ama, de todos modos, esas cosas, ya sea

que des o no con ellas. Además, no se sabe,

puede que aún te acuerdes de un tono, una silueta,

lo que ya habré perdido, con el otro equipaje.

Por eso, hija, los versos, un tanto de madera,

que te escribo hoy en este, nuestro común lenguaje.

 

Iosif Brodsky

 

[Versión de P. A.

Córdoba, 09-II-24)

 

*

 

To My Daughter

 

Give me another life, and I’ll be singing

in Cafe Rafaello. Or simply sitting

there. Or standing there, as furniture in the corner,

in case that life is a bit less generous than the former.

 

Yet partly because no century from now on will ever 

                                                                       [manage 

without caffeine or jazz, I’ll sustain this damage,

and through my cracks and pores, varnish and dust all over,

observe you, in twenty years, in your full flower.

 

On the whole, bear in mind that I’ll be around. Or rather,

that an inanimate object might be your father,

especially if the objects are older than you, or larger.

So keep an eye on them always, for they will no doubt 

                                                                      [judge you.

 

Love those things anyway, encounter or no encounter.

Besides, you may still remember a silhouette, a contour,

while I’ll lose even that, along with the other luggage.

Hence, these somewhat wooden lines in our common 

                                                                      [language.

 

Iosif Brodsky