viernes, 14 de junio de 2024

 

William Butler Yeats

 

Una plegaria para la vejez

 

 


 

 

Una plegaria para la vejez

 

Dios me guarde de aquello que los hombres

Sólo pueden pensar con el cerebro;

Quien canta una canción que ha de durar

Piensa desde la médula del hueso;

De todo lo que hace sabio a un viejo

Y le granjea unánime lisonja;

¡Oh qué soy que no pueda parecer,

Por el amor a la canción, un loco!

Ruego ‒porque la voz se ha divulgado

Y la plegaria vuelve a la garganta‒

Que aunque muera de viejo, me parezca

A un hombre tonto, un hombre apasionado.

 

William Butler Yeats

 

[Versión de P. A.

Córdoba, 14-VI-24]

 

*

 

A Prayer For Old Age

 

God guard me from those thoughts men think

In the mind alone;

He that sings a lasting song

Thinks in a marrow-bone;

From all that makes a wise old man

That can be praised of all;

O what am I that I should not seem

For the song's sake a fool?

I pray — for word is out

And prayer comes round again —

That I may seem, though I die old,

A foolish, passionate man.

 

William Butler Yeats

 


viernes, 9 de febrero de 2024

 

Iosif Brodsky

 

A mi hija

 



 

 

A mi hija

 

Denme otra vida, y yo estaría cantando

en el Café Rafaello; o tan sólo sentado

en silencio; o sería un mueble en un rincón,

si es menos generosa ésa que la anterior.

 

Sin embargo, y en parte porque de ahora en más

ningún siglo podrá vivir sin café y jazz,

soportaré esta mengua, y a través de mis poros,

mis grietas, mi barniz y mi capa de polvo,

voy a verte en veinte años, en la flor de tu edad.

 

En suma, no te olvides que ahí, en alguna parte,

estaré, o que un objeto podría ser tu padre,

en especial objetos más viejos o más grandes

que vos. Así que nunca los dejes de observar,

porque ellos, no lo dudes, siempre te juzgarán.

 

Ama, de todos modos, esas cosas, ya sea

que des o no con ellas. Además, no se sabe,

puede que aún te acuerdes de un tono, una silueta,

lo que ya habré perdido, con el otro equipaje.

Por eso, hija, los versos, un tanto de madera,

que te escribo hoy en este, nuestro común lenguaje.

 

Iosif Brodsky

 

[Versión de P. A.

Córdoba, 09-II-24)

 

*

 

To My Daughter

 

Give me another life, and I’ll be singing

in Cafe Rafaello. Or simply sitting

there. Or standing there, as furniture in the corner,

in case that life is a bit less generous than the former.

 

Yet partly because no century from now on will ever 

                                                                       [manage 

without caffeine or jazz, I’ll sustain this damage,

and through my cracks and pores, varnish and dust all over,

observe you, in twenty years, in your full flower.

 

On the whole, bear in mind that I’ll be around. Or rather,

that an inanimate object might be your father,

especially if the objects are older than you, or larger.

So keep an eye on them always, for they will no doubt 

                                                                      [judge you.

 

Love those things anyway, encounter or no encounter.

Besides, you may still remember a silhouette, a contour,

while I’ll lose even that, along with the other luggage.

Hence, these somewhat wooden lines in our common 

                                                                      [language.

 

Iosif Brodsky


miércoles, 7 de febrero de 2024

 

Iosif Brodsky

 

Romanza navideña

 



 

 

Romanza navideña

 

                                A Evgueni Rein, con cariño

 

Flota con una pena indefinible

Sobre las arduas moles de ladrillos

Una barca de luz siempre encendida

En lo alto del Parque de Alexandr,

Una linterna insomne, solitaria,

Como una rosa breve y ambarina

En las sienes de los seres queridos

Y a los pies del que pasa.

 

Flota con una pena indefinible

El enjambre de ebrios y noctámbulos,

Un extranjero a la ciudad nocturna

Le ha tomado una foto melancólica,

Y un taxi dobla por la calle Ordynka

Con su carga de clientes macilentos,

Los edificios a todos sus muertos

Estrechan en su abrazo.

 

Flota con una pena indefinible

Triste un cantante por la gran ciudad,

Custodia la estación de querosén

Triste un sereno de cara redonda,

Se apresura por una calle anónima

Un hombre enamorado, viejo y bello.

El tren de medianoche de los novios

Flota con una pena indefinible.

 

Flota en la oscuridad del subterráneo

Alguien que va al azar a su desgracia,

Vaga en las escaleras amarillas

Una lejana admonición judía,

Y del amor a la tristeza, vaga

La noche de Año Nuevo, en el domingo,

Una íntima belleza extraordinaria

Que nunca explica su melancolía.

 

Flota en los ojos una noche helada,

Los cristales de nieve se estremecen

Sobre las ventanillas del vagón,

Un viento frío, una ventisca pálida,

De nuevo cubrirá las manos rojas,

Y la miel de las luces vespertinas

Fluye y perfuma a aroma de dulce haba,

El pastel de la noche trae la víspera

De Navidad a tu cabeza.

 

Tu Nuevo Año en un azul profundo

De ola en medio del mar de la ciudad

Flota con una pena indefinible,

Y es como si la vida comenzara,

Como si hubiera luz y gloria real,

Un día feliz y pan en abundancia,

Como si la existencia se inclinara

A diestra, aunque en verdad lo haga a siniestra.

 

Iosif Brodsky

 

[Versión de P. A.

Córdoba, 07-II-24]

 

*

 

Рождественский романс

 

                                          Евгению Рейну, с любовью

 

Плывет в тоске необьяснимой

среди кирпичного надсада

ночной кораблик негасимый

из Александровского сада,

ночной фонарик нелюдимый,

на розу желтую похожий,

над головой своих любимых,

у ног прохожих.

 

Плывет в тоске необьяснимой

пчелиный ход сомнамбул, пьяниц.

В ночной столице фотоснимок

печально сделал иностранец,

и выезжает на Ордынку

такси с больными седоками,

и мертвецы стоят в обнимку

с особняками.

 

Плывет в тоске необьяснимой

певец печальный по столице,

стоит у лавки керосинной

печальный дворник круглолицый,

спешит по улице невзрачной

любовник старый и красивый.

Полночный поезд новобрачный

плывет в тоске необьяснимой.

 

Плывет во мгле замоскворецкой,

плывет в несчастие случайный,

блуждает выговор еврейский

на желтой лестнице печальной,

и от любви до невеселья

под Новый год, под воскресенье,

плывет красотка записная,

своей тоски не обьясняя.

 

Плывет в глазах холодный вечер,

дрожат снежинки на вагоне,

морозный ветер, бледный ветер

обтянет красные ладони,

и льется мед огней вечерних

и пахнет сладкою халвою,

ночной пирог несет сочельник

над головою.

 

Твой Новый год по темно-синей

волне средь моря городского

плывет в тоске необьяснимой,

как будто жизнь начнется снова,

как будто будет свет и слава,

удачный день и вдоволь хлеба,

как будто жизнь качнется вправо,

качнувшись влево.

 

Иосиф Бродский





domingo, 4 de febrero de 2024

 

Maria Luisa Spaziani

 

La confluencia

 





 


La confluencia

 

La uña que raspaba contra el vidrio

perro o persona amada, mi padre o el jardinero

ya no llama ni espera ni se obstina.

Existe, sin embargo, más inquieta que el mar.

 

Es un ruido aplastado, una pastilla de silencio

que lleva aún un nombre, un vislumbre de vida.

Sucede que encontremos en un libro

una flor memorable, filigrana y fantasma.

 

Todo lo que ahora es denso, confluencia de linfas,

ha de pasar por ese ojo de aguja.

Ríe y llora el presente, y se prepara para el rito.

Las máscaras bifrontes lo contemplan pasar.

 

Maria Luisa Spaziani

 

[Versión de P. A.

Córdoba, 04-II-24]

 

*

 

Il crocevia

 

Quell'unghia che raspava contro i vetri

cane o persona amata, mio padre o il giardiniere

più non chiama né indugia né si ostina.

Ma esiste, più irrequieta d'ogni mare.

 

È un rumore schiacciato, una pastiglia di silenzio

che porta ancora un nome, un barlume di vita.

Càpita a volte di trovare in un libro

un fiore memorabile, filigrana e fantasma.

 

Tutto ciò che ora è denso, un crocevia di linfe,

dovrà passare per quella cruna d'ago.

Ride e piange il presente, e si prepara al rito.

Le maschere bifronti lo guardano passare.


Maria Luisa Spaziani

 

[De Geometria del disordine,

Mondadori, Milano, 1981]



 

Maria Luisa Spaziani

 

Utilidad de la memoria

 



 

 

Utilidad de la memoria

 

Otros acopiarán lo que yo pierdo

día tras día, lentísimamente.

Tendrán sentidos frescos, morderán

estremecidos en la pulpa amarga,

sobrecogidos de delicia al alba

si los roza al azar un dedo de aire de oro.

 

Pero, gracias al Cielo, yo lo recuerdo todo,

tengo joven y fuerte la memoria.

 

¿Acaso Robinson Crusoe sudando

por sacar una chispa de dos leños

no recuerda muy bien esa alacena

que indiscutiblemente es suya en Londres,

donde un tesoro rico en mil guineas

in saeculorum saecula lo espera?

 

Maria Luisa Spaziani

 

[Versión de P. A.

Córdoba, 03-II-24]

 

*

 

Utilità della memoria

 

Altri guadagneranno ciò ch’io perdo

giorno su giorno, lentissimamente.

Avranno i sensi freschi, morderanno

rabbrividendo nella polpa acerba,

trasaliranno di delizia all’alba

se mai li sfiori un dito d’aria d’oro.

 

Ma io ricordo tutto, grazie al Cielo,

la memoria l’ho giovane e forte.

 

Forse che Robinson Crusoe sudando

per trarre una scintilla da due legni

non ricorda benissimo lo stipo

che incontestato a Londra gli appartiene,

dove un tesoro di mille ghinee

sta in saeculorum saecula aspettando?

 

Maria Luisa Spaziani

 

[De Utilità della memoria,

Mondadori, Milano, 1966]


viernes, 26 de enero de 2024


Rocco Scotellaro

 

Casa

(Dos versiones)

 



 

 

Casa

 

Madre mía, no sé cómo has podido

sufrir años cenizas del hogar;

ya a la ventana no te asomas más,

 

nunca, y pierdes las hojas, el marido

y los hijos lejanos; la fe en dios

también se te ha caído de las manos.

 

La casa es tuya ahora que te vas.

 

Rocco Scotellaro


[Versión de P. A.

Córdoba, 25-I-24)

 

*

 

Casa

 

Cómo has podido, madre, soportar

por años las cenizas del hogar,

a la ventana no te asomas más.

 

Pierdes las hojas, el marido, y los hijos lejanos,

y también la fe en dios se te ha caído de las manos;

la casa es tuya ahora que te vas.

 

Rocco Scotellaro

 

[Versión de P. A.

Córdoba, 26-I-24]

 

*

 

Casa

 

Come hai potuto, mia madre, durare

gli anni alla cenere del focolare,

alla finestra non ti affacci più, mai.

 

E perdi le foglie, il marito, e i figli lontani,

e la fede in dio t'è caduta dalle mani,

la casa è tua ora che te ne vai.

 

Rocco Scotellaro

 

[De È fatto giorno, Mondadori, Milán, 1954,

edición póstuma, prefacio de Carlo Levi]