sábado, 12 de noviembre de 2022

 

Umberto Saba

 

Teatro de los Artesanos

 

 


 

Teatro de los Artesanos

 

La hoz, el martillo y la estrella de Italia

lucen de nuevo en el salón. ¡Y cuánto

dolor por aquel signo en aquel muro!

 

Entra, apoyado en su muleta, el Prólogo.

Saluda con el puño; unas palabras

dice para que rían los niños y mujeres

que pueblan la pobre platea. Y habla,

tímido todavía, de la idea

que hoy hermana a los ánimos; termina:

"Y ahora hago lo mismo que hacen los alemanes:

me retiro". Entre un acto y el otro, en la Cantina,

circula parco y rojo por los vasos

el amigo del hombre, ese que cicatriza

heridas, cierra grietas dolorosas; alguno

que ha llegado hasta aquí de espantosos exilios,

con él se entibia como quien tiene frío al sol.

 

Este es el Teatro de los Artesanos,

como lo vio el poeta allá en el mil

novecientos cuarenta y cuatro, un día

de septiembre, en que a ratos

todavía atronaban los cañones,

y Florencia callaba, absorta en sus ruinas.

 

Umberto Saba

 

[Versión de P. A.

Córdoba, 12-XI-22]

 

*

 

Teatro degli Artigianelli

 

Falce martello e la stella d’Italia

ornano nuovi la sala. Ma quanto

dolore per quel segno su quel muro!


Entra, sorretto dalle grucce, il Prologo.

Saluta al pugno; dice sue parole

perché le donne ridano e i fanciulli

che affollano la povera platea.

Dice, timido ancora, dell’idea

che gli animali affratella; chiude: «E adesso

faccio come i tedeschi: mi ritiro».

Tra un atto e l’altro, alla Cantina, in giro

rosseggia parco ai bicchieri l’amico

dell’uomo, cui rimargina ferite,

gli chiude solchi dolorosi; alcuno

venuto qui da spaventosi esigli,

si scalda a lui come chi ha freddo al sole.

 

Questo è il Teatro degli Artigianelli,

quale lo vide il poeta nel mille

novecentoquarantaquattro, un giorno

di Settembre, che a tratti

rombava ancora il cannone, e Firenze

taceva, assorta nelle sue rovine.

 

Umberto Saba


martes, 12 de julio de 2022

 

Bulat Okudyava

 

Dos senderos

(Tango de los años de la guerra)



 

 

Dos senderos

(Tango de los años de la guerra)

 

Nunca el verano se unirá al invierno:

Tienen aspectos y hábitos diversos.

No es por azar que existan dos senderos;

Éste mueve las piernas, aquél conmueve el alma.

 

Esta mujer de rosa en la ventana

Dice que en la distancia siempre hay lágrimas,

Porque ante ella se abren dos senderos:

Aquél bello, e inútil; éste, tal vez, el bueno.

 

Si te quiebras, si mueres, no habrá mejor respuesta,

Y allá donde nos lleve a ti, a mí, el sentimiento,

Siempre habrá por delante dos senderos,

Inevitablemente, como el cielo y la tierra.

 

Bulat Okudyava

 

[Versión de P. A.

Villa Dolores, 12-VII-22]

 

*

 

Две дороги

(Танго военных лет)

 

Не сольются никогда зимы долгие и лета:

у них разные привычки и совсем несхожий вид.

Не случайны на земле две дороги ― та и эта,

та натруживает ноги, эта душу бередит.

 

Эта женщина в окне в платье розового цвета

утверждает, что в разлуке невозможно жить без слез,

потому что перед ней две дороги ― та и эта,

та прекрасна, но напрасна, эта, видимо, всерьез.

 

Хоть разбейся, хоть умри ― не найти верней ответа,

и куда бы наши страсти нас с тобой ни завели,

неизменно впереди две дороги ― та и эта,

без которых невозможно, как без неба и земли.

 

Булат Окуджава





domingo, 10 de julio de 2022

 

Fenesta ca lucive e mo’ nun luce…





 

Ya no brilla la luz de su ventana,

señal de que mi niña hoy está enferma.

Se ha asomado su hermana y me lo dice:

Tu niña ha muerto, yace ya en la tierra..

 

Por dormir siempre sola ella lloraba,

y hoy por los muertos duerme acompañada.

 

Vete a la iglesia y abre el ataúd,

mira a tu niña, en qué se ha transformado:

¡de aquella boca que exhalaba flores

hoy brotan, qué piedad, ay, los gusanos!

 

¡Adiós, ventana, quédate cerrada,

mi niña nunca se podrá asomar!

No volveré a pasar por esta calle:

ahora al cementerio iré a pasear.

 

Padre, vecino mío, cuida de ella:

prende por ella, siempre, una candela.

 

[Versión de P. A.

Córdoba, 11-VII-22]

 

*

 

Fenesta ca lucive e mo' nun luce

Sign'è ca nenna mia stace ammalata.

S'affaccia la sorella e me lo dice:

Nennella toja è morta e sotterrata.

 

Chiagneva sempe ca durmeva sola.

Mo' duorme co' li muorte accompagnata.

 

Va nella chiesa e scuopre lu tavuto,

Vide nennella toja comm'è turnata:

Da chella vocca che n'ascéano sciure

Mo' n'esceno li vierme, oh che pietate!

 

Addio fenesta, restate ’nzerrata,

Ca nenna mia mo nun se po affacciare!

Io cchiù nun passarraggio pe’ ’sta strata,

Vaco a lo camposanto a passìare!

 

Zi' parrucchiane mio, àbbice cura:

 ‘Na lampa sempe tiénece allummata.

 

[Canción napolitana anónima,

presumiblemente del siglo XVII,

también atribuida a Giuseppe Bellini,

de la que existen diversas versiones]






lunes, 4 de julio de 2022


Alfred Edward Housman

 

How clear, how lovely bright…

 


J. M. W. Turner, The Scarlet Sunset

 

 

Qué clara, qué adorable es esa luz,

Qué hermoso es contemplar

Los primeros matices matinales;

Cómo ríe el azul con alegría

Donde, como al quedar en libertad

Un ave, desde el mar, hacia el oriente,

Asciende el nuevo, delicioso día.

 

Basta de languidez: hoy seré fuerte,

No cederé otra vez a la maldad,

No perderé mi vida en extravíos;

A los días perdidos, no sé cómo,

Ahora, al fin, los volveré a encontrar;

Ahora mantendré aquella promesa

Que hasta hoy no fui capaz de preservar.

 

Ensangrentando el cielo vespertino

Qué lenta y qué pesadamente muere;

En el oeste, lejos, más allá

Del tacto y de la vista y del oído,

Ya para nunca más ser encontrado,

Con qué desesperanza, bajo tierra,

Desciende el día del remordimiento.

 

Alfred Edward Housman

(Reino Unido, 1859-1936)

 

[Versión de P. A.

Córdoba, 04-VII-22]

 

*

 

How clear, how lovely bright,

How beautiful to sight

    Those beams of morning play;

How heaven laughs out with glee

Where, like a bird set free,

Up from the eastern sea

    Soars the delightful day.

 

To-day I shall be strong,

No more shall yield to wrong,

    Shall squander life no more;

Days lost, I know not how,

I shall retrieve them now;

Now I shall keep the vow

    I never kept before.

 

Ensanguining the skies

How heavily it dies

    Into the west away;

Past touch and sight and sound

Not further to be found,

How hopeless under ground

    Falls the remorseful day.

 

Alfred Edward Housman

(United Kingdom, 1859-1936)


domingo, 27 de febrero de 2022

 

Bulat Okudyava

 

Canción de las botas de los soldados

 

 


 

Canción de las botas de los soldados

 

Escuchen: son las botas que retumban,

Y las aves levantan el vuelo, enloquecidas,

Y las mujeres miran con su palma en la frente…

¿Saben ustedes hacia dónde miran?

 

¿Escuchan el redoble del tambor?

Despídete, soldado, despídete de ella...

El pasado es más claro, es cada vez más claro,

Cuando entra el pelotón más adentro en la niebla.

 

¿Y dónde está, soldado, dónde nuestro coraje

El día en que volvemos?

Las mujeres, sin duda, lo han robado

Y, al igual que un pollito, lo esconden en su seno.

 

¿Y dónde, dónde están nuestras mujeres,

Mi amigo, cuando entramos por la puerta?

Nos reciben, nos llevan a la casa,

Pero ya nuestra casa huele ajena.

 

Y le decimos al ayer: ¡mentira!

Y le pedimos al mañana: ¡luz!

Y los cuervos engordan en los campos

Donde los ojos ya no tienen luz.

 

Y de nuevo las botas que retumban,

Y las aves levantan el vuelo, enloquecidas,

Y las mujeres miran con su palma en la frente,

Nuestras cabezas que se alejan miran.

 

Bulat Okudyava

 

[Versión de P. A.

Villa Dolores, 28-II-22]

 

*

 

Песенка о солдатских сапогах

 

Вы слышите: грохочут сапоги,

и птицы ошалелые летят,

и женщины глядят из — под руки...

Вы поняли, куда они глядят?

 

Вы слышите: грохочет барабан?

Солдат, прощайся с ней, прощайся с ней…

Уходит взвод в туман — туман — туман…

А прошлое ясней-ясней-ясней.

 

А где же наше мужество, солдат,

когда мы возвращаемся назад?

Его, наверно, женщины крадут

и, как птенца, за пазуху кладут.

 

А где же наши женщины, дружок,

когда вступаем мы на свой порог?

Они встречают нас и вводят в дом,

но в нашем доме пахнет воровством.

 

А мы рукой на прошлое: вранье!

А мы с надеждой в будущее: свет!

А по полям жиреет воронье,

а по пятам война грохочет вслед.

 

И снова переулком — сапоги,

и птицы ошалелые летят,

и женщины глядят из — под руки…

В затылки наши круглые глядят.

 

Булат Окуджава

 

1989 г.





viernes, 3 de diciembre de 2021

 

Alfonso Berardinelli

 

Sobre "El infinito" 

de Giacomo Leopardi

 





El infinito

 

Siempre me fue querida esta colina

Solitaria, y querida esta espesura

Que oculta a la mirada una gran parte

Del último horizonte… Pero aquí,

Sentado, contemplando, ilimitados

Espacios a lo lejos, sobrehumanos

Silencios, profundísima quietud

Finjo en mi pensamiento, donde falta

Poco para aterrar al corazón.

Y como el viento escucho susurrar

Entre el follaje, yo comparo aquel

Infinito silencio y esta voz:

Y llega a mí el oleaje de lo eterno,

Las estaciones muertas, la presente

Y viva, y su rumor. Así, entre esta

Inmensidad se anega el pensamiento

Y naufragar me es dulce en este mar.

 

Giacomo Leopardi

 

[Versión de P. A.,

Villa Dolores, 06-XI-16]

 

*

 

L’ infinito

 

Sempre caro mi fu quest’ermo colle

E questa siepe, che da tanta parte

Dell’ultimo orizzonte il guardo esclude.

Ma sedendo e mirando, interminati

Spazi di là da quella, e sovrumani

Silenzi, e profondissima quiete

Io nel pensier mi fingo; ove per poco

Il cor non si spaura. E come il vento

Odo stormir tra queste piante, io quello

Infinito silenzio a questa voce

Vo comparando: e mi sovvien l’eterno,

E le morte stagioni, e la presente

E viva, e il suon di lei. Così tra questa

Inmensità s’annega il pensier mio:

E il naufragar m’è dolce in questo mare.

 

Giacomo Leopardi

 

(Recanati, 29 de junio de 1798

– Nápoles, 14 de junio de 1837)

 

 

Si no el más famoso, "El infinito" es sin duda el poema más sorprendente y magnético de la literatura italiana, es el "agujero negro", es el principio del nirvana en nuestra tradición poética. Como el soneto de las "correspondencias" de Baudelaire es considerado la fuente del Simbolismo, así "El infinito" puede ser considerado el vórtice en el cual el clasicismo se disuelve y se pone una nueva unidad de medida de la poesía.

 

Cuando escribió estos quince versos, en 1819, en Recanati, Giacomo Leopardi tenía poco más de veinte años. La experiencia del poder aniquilador e ilusionista de la imaginación se le volvía cada vez más familiar. "El alma imagina lo que no ve, lo que ese árbol, esa espesura, esa torre le esconden, y va vagando en un espacio imaginario, y se figura cosas que no podría, si su vista se extendiera ubicua, porque lo real excluiría lo imaginario" ("Zibaldone", 171, 12-13 de julio, 1820). La experiencia del infinito se desprende, pues, de la experiencia del límite. Es la familiaridad con la percepción del límite (esta colina, esta espesura) lo que abre el acceso a lo que no tiene límite, a lo que está más allá del límite.

 

Pero además de ser el poema más típico y puramente lírico de toda la tradición italiana (vale decir, el poema en el cual adviene el monólogo más autorreflexivo, más solitario y menos comunicable), "El infinito" es también un concentrado extremo de la situación en la que vivió Leopardi. Es la imagen de una vida que se vacía de sí misma, se aleja de sí misma y se adentra en alta mar (hasta el naufragio) tomando distancia de preocupaciones, deseos, esperanzas, amarguras. Analizada y sopesada palabra por palabra, sílaba por sílaba, verso a verso, esta breve composición termina por aparecer como un pozo sin fondo. Breve como debe ser la verdadera poesía, según Leopardi: un chorro inesperado y semiautomático de palabras que se imponen a la mente liberándola por un breve lapso de tiempo de la parálisis de la esterilidad. Una medida impecable, el endecasílabo, el verso más clásico y más natural de la poesía italiana, que ordena palabras y sílabas sin forzarlas, conduciéndolas desde una frase a la otra más allá de esa misma medida que sin embargo las gobierna.

Sobre "El infinito" han sido escritos numerosos estudios (Fubini, Lotman, Di Girolamo, Blasucci), que ponen en evidencia la absoluta originalidad del tejido métrico. El verso se tiende plácidamente sobre sí mismo o se encorva fragmentándose en medidas mínimas para luego reencontrar en el flujo sintáctico unidades más amplias. Los adjetivos indican un límite extremo y su superación ("último... Ilimitados... sobrehumanos... profundísima...").

 

El vocablo que da título al poema aparece en el décimo verso, como adjetivo que califica al silencio ("infinito silencio"). Y nos topamos con él después de una suspensión ("aquel..."), a la cual sigue el choque, el cimbronazo de aquel adjetivo, que en una lectura ralentada también podríamos, por un instante, tomarlo por un sustantivo. Pero luego la noción de infinito se prolonga en aquella de un silencio audible, como el susurro del viento. Ausencia, vacío y silencio están preñados de todas las presencias que en ellos se niegan. Este infinito es temporal (un siempre, un ahora que no pasa), es espacial (el confín de la colina y la espesura), es sensorial (sonidos que entran en el silencio), es mental (memoria que cae en el olvido, imaginación que es vencida y espantada por el exceso). Los endecasílabos son quince, uno más que en un soneto. La medida tradicional, clásica y áurea de la poesía italiana está, pues, presente: pero lo está, se diría, a la manera de la intrusión y de la atenuación (nada de rimas, un verso de más, que es por otra parte la cláusula de la extinción, de lo que cesa). El pronombre personal resuena con su carga afectiva y casi corpórea en el primer verso y en el último ("me fue", "me es dulce"). El naufragio del yo, en fin, es señalado por una sensación de placer que de nuevo hace aparecer el "me es", el "yo soy", en el instante mismo en que se disipan.

 

De: Alfonso Berardinelli,

Cento poeti. Itinerari di poesia,

Mondadori, Milano, 1991, págs. 179-181.

 

[Traducción de P. A.

Córdoba, 20-XI-21]