jueves, 19 de octubre de 2017


Sergio Solmi

Una vez




Una vez

Estábamos
sobre el monte de Bérgamo,
en el pasto crecido,
tú, los niños y yo, mientras giraba
sobre nosotros, entre la llovizna
y el cielo que clareaba,
la vaga rueda de los rayos
ennegrecidos: por el aire
trémulo se esfumaba
el paisaje en delicia.

Estábamos en lo alto de la vida
(ésa que ya no vuelve, ya no vuelve),
traspasados de luz,
en suspenso en un mundo que vacila,
sombras gentiles,
hospedadas por un delicuescente elíseo.

1956

Sergio Solmi

[Versión de P. A.
Córdoba, 18-X-17]

*

Una volta

Eravamo
sulla collina di Bergamo, dentro
l’erba alta, io te i bimbi. Volgeva
su noi, tra pioggia e schiarita, la vaga
ruota dei raggi annerati: per l’aria
tremula si sfaceva
il paesaggio in delizia.

Eravamo alla punta della vita
(quella che più non torna, più non torna),
attraversati di luce, sospesi
in un mondo esitante, ombre gentili
assunte in un deliquescente eliso.

1956

Sergio Solmi

[“Dal balcone” (1968),
“Poesie e versioni poetiche”,
Adelphi, Milano, 1983]

miércoles, 18 de octubre de 2017


Sergio Solmi

Canto de mujer


Arnaldo De Lisio - Donna alla finestra



Canto de mujer

Un canto de mujer que se sabe no vista
detrás de los postigos cerrados, ronca voz
de lánguido abandono y de imprevistos
temblores sacudida, de palabras
vacías, que no logro discernir.
Oh voz absorta, procelosa y dulce,
llena de sueños,
como la que raptaba a los marinos
en el medio del mar, en otros tiempos,
un canto de sirena.
Voz del deseo, que no sabe si
quiere o teme, y que nada más que a sí
misma se dice, su sombrío y tembloroso
amor. Así, al igual que tú, la carne
habla, encendida, así se escucha, a veces,
a sí misma, existir, estupefacta.

(1926)

Sergio Solmi

[Versión de P. A.
Córdoba, 17-X-17]

*

Canto di donna

Canto di donna che si sa non vista
dietro le chiuse imposte, voce roca,
di languenti abbandoni e d’improvvisi
brividi scorsa, di vuote parole
fatta, ch’io non discerno.
O voce assorta, procellosa e dolce,
folta di sogni,
quale rapiva i marinai in mezzo
al mare, un tempo, canto di sirena.
Voce del desiderio, che non sa
se vuole o teme, ed altra non ridice
cosa che sé, che il suo buio, tremante
amore. Come te l’accesa carne
parla talora, e ascolta
sé stupefatta esistere.

(1926)

Sergio Solmi

[“Ritorno a una città”,
Poesie e versioni poetiche
Adelphi, Milano, 1983]

sábado, 14 de octubre de 2017


Carlo Betocchi

Dos poemas de la vejez


Guido Reni, Susana y los viejos



1. Ahora que envejezco…

Ahora que envejezco
y ya no me interesa más juzgar,
no sé si es de avaricia o es de amor,
pero ahora me basta el observar,
aunque el tiempo sea escaso
y poco lo que tengo permitido.
Me he convertido en un depósito
de imágenes color de hojas secas,
que vienen a posarse
por afuera y por dentro,
una encima de la otra,
a veces del revés, a veces del derecho.


2. Sólo ahora sospecho que ésta sea…

Sólo ahora sospecho que ésta sea
mi tentación. Ahora que envejezco.
La tentación de tener paz. El alma
tierna, es grano en la muela del molino.
Pero David ulula desde el fondo
de mi edad a Abisag, la Sunamita
bella, que nunca conoció. Susana
pasea tentadora en su jardín.
Y tantas veces yo soy dos en uno,
como aquellos ancianos de Daniel,
decidido a mi dicha, y mi desgracia.

Carlo Betocchi

[Versiones de P. A.
Ranchos, 13-X-17]


*

1. Ora che invecchio...

Ora che invecchio,
e non mi importa più giudicare,
non so se sia per avarizia o amore,
ma mi contento dell’osservare,
anche se il tempo è scarso
e poco m’è consentito.
Son divenuto un deposito
d’immagini color di foglie secche,
che vengono a posarvisi
dal di fuori e dal dentro,
una sull’altra,
ora al dritto, ora al rovescio.


2. Soltanto ora sospetto che questa...

Soltanto ora sospetto che questa
sia la mia tentazione. Ora che invecchio.
La tentazione d’aver pace. L’anima
tenera, come grano sotto la macina.
Ma ulula David dal fondo
della mia età alla bella Abisag
Sunammite, che non conobbe. Susanna
s’aggira tentatrice nel suo giardino.
E il più spesso io sono due in uno,
come gli anziani di Daniele, deciso
a volere la mia gioia, e il mio male.

Carlo Betocchi

[De “Poesie disperse edite e inedite”,
Tutte le poesie, Mondadori, Milán, 1984]

domingo, 8 de octubre de 2017


Carlo Betocchi

Fraterno techo; cruel ciudad; clamor…





Fraterno techo; cruel ciudad; clamor
y herida cotidiana; oh, lacerante
vida, vida y tormento en esta anciana
edad: yo soy el más caduco ―¡mírenme!―
de ustedes; una ruina llena de culpas soy…
pero un signo de que algo no declina
con mi declinación: resiste mi paciencia,
es como un horizonte inextinguible,
como un curvo planeta el alma mía.


Carlo Betocchi

[Versión de P. A.
Córdoba, 08-X-17]


*


Fraterno tetto; cruda città; clamore
e strazio quotidiano; o schiaffeggiante
vita, vita e tormento alla mia anziana
età: guardatemi! sono il più càduco,
tra voi; un rudere pieno di colpe sono...
ma un segno che qualcosa non tramonta
col mio tramonto: resiste la mia pazienza,
è come un orizzonte inconsumabile,
come un curvo pianeta è la mia anima.


Carlo Betocchi

[De: “Ultimissime”,
en Prime e ultimissime,
Mondadori, Milán, 1974]

sábado, 7 de octubre de 2017


Carlo Betocchi

Nos rapta el tiempo, 
y está solo el cielo...


Giacomo Balla, Volo di rondini


Nos rapta el tiempo, y está solo el cielo
aun de estas golondrinas que ya el vuelo
traman en lo alto, peligrosamente,
como quien va buscando por su mente

algún nombre perdido… y ya no cuenta,
porque anochece, si por fin lo encuentra.
¡Eh, sí!, que envejecemos, y la vida
que fue, vuelve, más cierta, ahora roída

por una larva, que la monda. Y llega
la noche. Pensamientos, golondrinas,
se trenzan, y no somos los que fuimos;

somos los hondos cielos de la vida,
ay, como profundísima y entera,
y sombría, a lo lejos, en su índigo.


Carlo Betocchi

[Versión de P. A.
Villa Dolores, 07-X-17]


*


Il tempo ci rapisce, e il cielo è solo
anche di queste rondini che il volo
intrecciano, pericolosamente,
come chi va cercando nella mente

qualche nome perduto... e il ritrovarlo
nemmeno conta, poiché è già sera.
Eh sì! s’invecchia, e ritorna più vera
la vita che già fu, rosa da un tarlo...

un tarlo che la monda. E vien la sera.
E i pensieri s’intrecciano, e le rondini.
E non siamo più noi; siamo i profondi
cieli dell’esistenza, ahi come intera

e profondissima, cupa, nel suo indaco.


Carlo Betocchi


[De “L’estate di San Martino”, Mondadori, 1961]


Carlo Betocchi

¿No estás contento con tu posesión…?





¿No estás contento con tu posesión
de los días? ¿Te da miedo perderla?
¿Crees estar de más de lo que siempre
cambia y es destruido? ¿No te basta
ese poco de sol que aún embiste
tu cuerpo que envejece? Pues observa,
esta mañana han levantado el techo
de la casa del frente. Al descubierto
han quedado las vigas, ya podridas.
Las cambian. Y entretanto, otra vez llueve.
Las recubren de nuevo con las tejas
viejas. Y la pizarra queda en lo alto
del techo, amontonada. Y el sol vuelve
de pronto, brilla en las tejas desnudas,
y tú, en tu corazón, sientes un raro
brío que te conmueve ―y avergüénzate―
de amor a ti, mientras allá en el cielo
un lejanísimo tambor, azul,
redobla por tu libertad, que es un grito que vuela.

Carlo Betocchi

[Versión de P. A.
Villa Dolores, 07-X-17]


*


Non sei contento del possesso dei giorni?
Temi di perderlo? Credi d’esser da più
di ciò che sempre muta e viene disfatto?
Non ti basta quel po’ di sole che ancora
investe il tuo corpo che invecchia? Guarda,
stamani disfano il tetto della casa di fronte.
Mettono a nudo i correnti, ch’erano marci.
Li mutano. E intanto ripiove. Lesti li ricoprono,
con le tegole vecchie. E i coppi restano,
a mucchi, sul colmigno. E subito il sole
che torna luccica sulle tegole ignude,
e tu ti senti in cuore un di più che ti strugge
―vergógnati― d’amore per te, mientre in cielo
rulla un tamburo lontanissimo, azzurro,
per la tua libertà, che è un grido che vola.


Carlo Betocchi
(Torino, 1899 – Bordighera, 1986)


[De: “Un passo, un altro passo”, Mondadori, 1967]

jueves, 5 de octubre de 2017


Eugenio Montale

Delta





Delta

La vida, que se rompe en los trasiegos
secretos, la he arraigado en vos:
esa que se debate en sí, y casi parece
que de vos nada sepa, ahogada presencia.

Cuando el tiempo en sus diques se sofoca,
acuerdas tu existencia a la de ella, inmensa,
y resurges, memoria, más visible,
de la oscura región donde bajabas,
como ahora, después de la tormenta,
vuelve a adensarse el verde de las ramas
y el cinabrio, en los muros, se oscurece.

Todo ignoro de vos, salvo el mensaje
mudo que me sostiene en el camino:
si como forma existes, o aprensión
en la niebla de un sueño te alimenta
la costa que se enturbia, enfebrecida,
cuando restalla en ella la marea.

Nada hay de vos en este vacilar de las horas
grises o desgarradas por un fulgor de azufre,
salvo el silbido del remolcador
que emerge de las brumas, llega al golfo.

Eugenio Montale

[Versión de P. A.
Córdoba, 03-X-17]

*

Delta

La vita che si rompe nei travasi
secreti a te ho legata:
quella che si dibatte in sé e par quasi
non ti sappia, presenza soffocata.

Quando il tempo s’ingorga alle sue dighe
la tua vicenda accordi alla sua immensa,
ed affiori, memoria, più palese
dall’oscura regione ove scendevi,
come ora, al dopopioggia, si riaddensa
il verde ai rami, ai muri il cinabrese.

Tutto ignoro di te fuor del messaggio
muto che mi sostenta sulla via:
se forma esisti o ubbia nella fumea
d’un sogno t’alimenta
la riviera che infebbra, torba, e scroscia
incontro alla marea.

Nulla di te nel vacillar dell’ore
bige o squarciate da un vampo di solfo
fuori che il fischio del rimorchiatore
che dalle brume approda al golfo.

Eugenio Montale

[Ossi di seppia (1920-1927), 
Opera in versi, Einaudi, Turín, 1980]

sábado, 30 de septiembre de 2017


Eugenio Montale

Casa en el mar







Casa en el mar


El viaje aquí termina:
en cuidados mezquinos que dividen
el alma que hoy no sabe dar un grito.
Hoy los minutos son iguales, fijos,
como giros de rueda de la bomba.
Un giro: un chorro de agua que retumba.
Otro, y otra agua, a ratos un chirrido.

El viaje aquí termina, en esta playa
que asedian los asiduos, lentos flujos.
Nada desvela, salvo ociosos humos
la marina que traman de conchillas
los suaves soplos, y es raro que asome
en la bonanza muda
entre las islas de aire vagabundas
la Córcega rocosa o la Capraia.

Preguntas si así todo se disipa
en esta escasa niebla de memorias;
si en la hora que aturde o en el suspiro
de la rompiente se cumple todo destino.
Desearía decirte que no, que se te acerca
la hora en que podrás ir más allá del tiempo;
quizás sólo quien quiere se infinita,
y esto tal vez tú lograrás, no yo.
Pienso que para muchos no existe salvación,
pero alguien puede trastornar designios,
cruzar el vado, hallarse como quiso.
Antes de que me rinda, querría señalarte
esta vía de fuga
lábil como en los campos turbulentos
del mar, pliegue o espuma.
También te dono mi esperanza avara.
Ante los nuevos días, no sé nutrirla, exhausto:
la ofrezco en prenda a tu hado, que te salve.

El camino termina en estas playas
que roe la marea con movimiento alterno.
Tu corazón cercano que no me oye
tal vez ya está zarpando hacia lo eterno.


Eugenio Montale

[Versión de P. A.
Villa Dolores, 30-IX-17]

*

Casa sul mare


ll viaggio finisce qui:
nelle cure meschine che dividono
l’anima che non sa più dare un grido.
Ora i minuti sono eguali e fissi
come i giri di ruota della pompa.
Un giro: un salir d’acqua che rimbomba.
Un altro, altr’acqua, a tratti un cigolio.

Il viaggio finisce a questa spiaggia
che tentano gli assidui e lenti flussi.
Nulla disvela se non pigri fumi
la marina che tramano di conche
i soffi leni: ed è raro che appaia
nella bonaccia muta
tra l’isole dell’aria migrabonde
la Corsica dorsuta o la Capraia.

Tu chiedi se così tutto vanisce
in questa poca nebbia di memorie;
se nell’ora che torpe o nel sospiro
del frangente si compie ogni destino.
Vorrei dirti che no, che ti s’appressa
l’ora che passerai di là dal tempo;
forse solo chi vuole s’infinita,
e questo tu potrai, chissà, non io.
Penso che per i più non sia salvezza,
ma taluno sovverta ogni disegno,
passi il varco, qual volle si ritrovi.
Vorrei prima di cedere segnarti
codesta via di fuga
labile come nei sommossi campi
del mare spuma o ruga.
Ti dono anche l’avara mia speranza.
A’ nuovi giorni, stanco, non so crescerla:
l’offro in pegno al tuo fato, che ti scampi.

Il cammino finisce a queste prode
che rode la marea col moto alterno.
Il tuo cuore vicino che non m’ode
salpa già forse per l’eterno.


Eugenio Montale


[Ossi di seppia, Piero Gobetti Editore, Torino, 1925]