martes, 15 de octubre de 2019



Robert Frost

La senda no seguida




La senda no seguida

Dos senderos se abrían en un bosque amarillo
Y apenado por no poder seguir los dos
Siendo un solo paseante, me detuve un buen tiempo
Y contemplé a uno de ellos hasta donde podía
Divisarlo entre medio de la ocre espesura.

Luego fui por el otro, que era también hermoso,
Y quizá poseía más derechos que aquel,
Pues la hierba más alta pedía un mayor uso,
Aunque a decir verdad, uno y otro mostraban
Más o menos el mismo tránsito de pisadas.

Y a ambos esa mañana los cubrían las hojas
Que ningún paso aún había ennegrecido.
¡Oh, yo dejé el primero para algún otro día!
Sabía, sin embargo, que un camino a otro lleva,
Y en el fondo dudaba que alguna vez volviera.

Seguiré contando esto, lo sé, con un suspiro,
En cualquier otro sitio, luego de largos siglos:
Dos senderos se abrían en un bosque, y yo fui─
Yo fui por donde había menos huellas humanas,
Y en eso, al fin, estriba toda la diferencia.

Robert Frost

[Versión de P. A.
Alta Gracia, ¿2005?]

*

The road not taken

Two roads diverged in a yellow wood,
And sorry I could not travel both
And be one traveler, long I stood
And looked down one as far as I could
To where it bent in the undergrowth;

Then took the other, just as fair,
And having perhaps the better claim,
Because it was grassy and wanted wear,
Though as for that the passing there
Had worn them really about the same,

And both that morning equally lay
In leaves no step had trodden black.
Oh, I kept the first for another day!
Yet knowing how way leads on to way,
I doubted if I should ever come back.

I shall be telling this with a sigh
Somewhere ages and ages hence:
Two roads diverged in a wood, and I─
I took the one less traveled by,
And that has made all the difference.

Robert Frost

[De Mountain Interval,
Henry Holt & Company, New York, 1916]

domingo, 13 de octubre de 2019



Eugenio Montale

La casa de los aduaneros





La casa de los aduaneros

Ya no te acuerdas de la casa de los aduaneros
en el acantilado sobre la escollera:
desolada te espera
desde la noche en que vinieron
tus pensamientos en enjambre a ella
y en ella se quedaron, sin sosiego.

El viento sur azota desde hace años
los viejos muros, y el rumor de tu risa
dejó de ser alegre: enloquecida
gira la brújula al azar y el cálculo
de los dados no da la cifra exacta.
Ya no recuerdas; otro tiempo altera
tu memoria, y un hilo se devana.

De aquel hilo sostengo todavía
un extremo; no obstante, ya se aleja
la casa y sobre el techo la veleta
ahumada da vueltas sin piedad.
Tengo un extremo; pero tú te quedas
sola, no alientas en la oscuridad.

¡Oh el horizonte en fuga, donde brilla
rara la luz del petrolero!
¿Aquí es el paso? (Bulle la rompiente
aún sobre la costa que desciende…)
No recuerdas la casa de esta noche mía.
Y yo no sé quién parte y quién se queda.

Eugenio Montale

[Versión de P. A.
Villa Dolores, 13-X-19]

*

La casa dei doganieri

Tu non ricordi la casa dei doganieri
sul rialzo a strapiombo sulla scogliera:
desolata t'attende dalla sera,
in cui v'entrò lo sciame dei tuoi pensieri
e vi sostò irrequieto.

Libeccio sferza da anni le vecchie mura
e il suono del tuo riso non è più lieto:
la bussola va impazzita all'avventura
e il calcolo dei dadi più non torna.
Tu non ricordi; altro tempo frastorna
la tua memoria; un filo s'addipana.

Ne tengo ancora un capo; ma s'allontana
la casa e in cima al tetto la banderuola
affumicata gira senza pietà.
Ne tengo un capo; ma tu resti sola
né qui respiri nell'oscurità.

Oh l'orizzonte in fuga, dove s'accende
rara la luce della petroliera!
Il varco è qui? (Ripullula il frangente
ancora sulla balza che scoscende...).
Tu non ricordi la casa di questa
mia sera. Ed io non so chi va e chi resta.

Eugenio Montale

[De La casa dei doganieri e altri versi,
Vallecchi, Firenze, 1932,
luego en Le occasioni, Torino, Einaudi, 1939]

viernes, 11 de octubre de 2019


Attilio Bertolucci

Bernardo a los cinco años





Bernardo a los cinco años

El dolor está ahí, en tu ojo tímido,
en la mano infantil que saluda sin gracia,
el dolor de los días que vendrán
ya pesa sobre tu esqueleto frágil.

En un día de otoño que devana
calmo los hilos de su niebla al sol
el juego se detuvo de improviso,
te dejó solo al fondo de la calle

espléndida de hojas que han caído
en una noche, tanto que aquí a todos
les vino el pensamiento
de la estación que se aproxima rápida.

Tú has saludado con un gesto débil
y un sonreír sufrido, te has quedado
sombra en la sombra, apenas, y ahora corres
a refugiarte en brazos de nuestra ansiedad.

Attilio Bertolucci

[Versión de P. A.
Córdoba, 11-X-19]

*

Bernardo a cinque anni

Il dolore è nel tuo occhio timido
nella mano infantile che saluta senza grazia,
il dolore dei giorni che verranno
già pesa sulla tua ossatura fragile.

In un giorno d’autunno che dipana
quieto i suoi fili di nebbia nel sole
il gioco s’è fermato d’improvviso,
ti ha lasciato solo dove la strada finisce

splendida per tante foglie a terra
in una notte, sì che a tutti qui
è venuto un pensiero nella mente
della stagione che s’accosta rapida.

Tu hai salutato con un cenno debole
e un sorriso patito, sei rimasto
ombra nell’ombra un attimo, ora corri
a rifugiarti nella nostra ansia.

Attilio Bertolucci

[Da In un tempo incerto, 1955,
poi ne La capanna indiana, Garzanti, Milano, 1973]

lunes, 23 de septiembre de 2019



Ada Yakusheva

Vos sos el aire de mi boca…

(Dos versiones,
a la argentina y a la española)





1. Vos sos el aire de mi boca…

Vos sos el aire de mi boca,
Vos sos el alba de mi día,
Vos sos mi sol ardiente
Y sos también mi lluvia.
Voy a esforzarme
Por hacerme mejor,
Y para esa ocasión sólo te pido
Que me tengas un poco de paciencia.

Dame un poco de tiempo, en mi refugio
Me volveré la más hermosa,
Me volveré la más inteligente
Y la más grande.
Tantos años estuve meditando:
“¿Cómo podré atrapar mi estrella?”
La estrella carga su mochila al hombro
Y sigue su camino.

Vos sos mi melodía,
Sos como vos y como yo,
Sos mi faro en la orilla de lo eterno.
La gente me dirá una vez y otra vez:
“Bueno, ¿vos qué sentís por él?”
Y yo responderé siempre con mi canción,

Esto:

Vos sos el aire de mi boca,
Vos sos el alba de mi día,
Vos sos mi sol ardiente
Y sos también mi lluvia.
Voy a esforzarme
Por hacerme mejor,
Y para esa ocasión sólo te pido
Que me tengas un poco de paciencia.

Ada Yakusheva

[Versión de P. A.
Villa Dolores, 21-IX-19]

*

2. Tú eres el aire de mi boca…

Tú eres el aire de mi boca,
Tú eres el alba de mi día,
Tú eres mi sol ardiente
Y eres también mi lluvia.
Voy a esforzarme
Por hacerme mejor,
Y para esa ocasión sólo te pido
Que me tengas un poco de paciencia.

Dame un poco de tiempo, en mi refugio
Me volveré la más hermosa,
Me volveré la más inteligente
Y la más grande.
Tantos años estuve meditando:
“¿Cómo podré atrapar mi estrella?”
La estrella carga su mochila al hombro
Y sigue su camino.

Tú eres mi melodía,
Tú eres como tú y como yo,
Tú eres mi faro a orillas de lo eterno.
La gente me dirá una vez y otra vez:
“¿Tú qué sientes por él?”
Y yo responderé siempre con mi canción,

Esto:

Tú eres el aire de mi boca,
Tú eres el alba de mi día,
Tú eres mi sol ardiente
Y eres también mi lluvia.
Voy a esforzarme
Por hacerme mejor,
Y para esa ocasión sólo te pido
Que me tengas un poco de paciencia.

Ada Yakusheva

[Versión de P. A.
Córdoba, 23-IX-19]

*

Ты мое дыхание…

Ты мое дыхание,
Утро мое ты раннее.
Ты и солнце жгучее
И дожди.
Всю себя измучаю,
Стану я самой лучшею,
По такому случаю
Ты подожди.

Подожди, себя тая,
Самой красивой стану я,
Стану самой умною
И большой.
Сколько лет все думаю:
“Как бы поймать звезду мою”.
Звезда рюкзак на плечи и пошел.

Ты моя мелодия,
Ты вроде ты и вроде я.
Мой маяк у вечности на краю.
Спросят люди вновь еще:
“Ну, как ты к нему относишься?”
Я тогда им эту песню пропою.

Что

Ты мое дыхание,
утро мое ты раннее.
Ты и солнце жгучее
И дожди.
Всю себя измучаю,
Cтану я самой лучшею,
По такому случаю
Ты подожди.

Ада Якушева




martes, 9 de julio de 2019



Cesária Évora

El mar es el hogar 
de la nostalgia

(Dos versiones)






I
El mar es el hogar de la nostalgia


La otra tarde, hacia el caer del sol,
Yo iba por la playa de Nantucket
Y recordé otra playa, la de Furna:
Sentí nostalgia, y junto al mar lloré.

El mar es el hogar de la nostalgia:
El mar nos lleva hacia tierras distantes,
El mar aleja de madre y de amigos
Sin la certeza de volver a verlos.

Luego pensé en mi vida solitaria,
Sin nadie en quien confiar, nadie a mi lado,
Y al ver las olas morir mansamente
Sentí dolor, profundo como el mar.


II
El mar es el hogar de la nostalgia


Hace unos días, al caer del sol,
Yo iba por la playa de Nantucket
Y recordé otra playa, la de Furna:
De la pena, lloré junto al oleaje.

El mar es el hogar de la nostalgia:
El mar nos lleva a tierras que están lejos
Y nos separa de madre y de amigos
Sin la certeza de volver a verlos.

Luego pensé en mi vida solitaria,
Sin nadie cerca, nadie en quien confiar,
Y al ver las olas morir mansamente
Sentí un dolor tan hondo como el mar.


Cesária Évora

[Versiones de P. A.,
más o menos libres,
en base a traducciones a otras lenguas,
Villa Dolores, 09-VII-19]


*


Mar é morada di sodade


Num tardinha na camba di sol
Mi t'andá na pr'aia de Nantasqued
Lembra'n praia di Furna
Sodade frontán 'm tchorá

Mar é morada di sodade
El ta separá-no pa terra longe
El ta separá-no d'nôs mâe, nós amigo
Sem certeza di torná encontrá

M'pensá na nha vida mi só
Sem ninguem di fé, perto di mim
Pa st'odjá quês ondas ta 'squebrá di mansinho
Ta trazé-me um dor di sentimento.


Cesária Évora





jueves, 4 de julio de 2019



Tres poemas de Estudios de la luz
en versiones de João Filho


João Filho
(Fotografía de Allex Leilla)



PELA JANELA

A vida nos dá, às vezes, demasiada
Felicidade. Por acaso, esta manhã
(Punho com mão há anos tão fechada 
Que abre sua palma à luz da lonjura):

Felicidade feita, sim, de quase nada,
Desse sol sobre as árvores, da vã
Sombra de fumo do cachimbo e a azulada
Serrania que a janela emoldura...

Aqui eu sou o de sempre, pouca coisa 
Que transfigura às vezes a poesia.
Aquele que olha transcorrer a prosa

Do seu desassossego noite e dia,
Observa a aurora da janela, a rosa
Que tinge o mundo e chora de alegria.


POR LA VENTANA

Nos da la vida, a veces, demasiada
Felicidad. Por caso, esta mañana
(Mano en puño por años apretada
Que abre su palma hacia la luz lejana):

Felicidad hecha de casi nada,
De sol sobre los árboles, de vana
Sombra de humo de pipa y azulada
Serranía que enmarca la ventana...

Yo aquí soy el de siempre, poca cosa
Que transfigura a veces la poesía.
Soy el que mira transcurrir la prosa

De su desasosiego noche y día
Y un alba observa por el vidrio el rosa
Que tiñe el mundo y llora de alegría.

*

A CASA

Eu já tive uma casa,
Uma mulher amada e também filhos,
O pátio com o seu céu e com seus pássaros
Habituais, ameixas e um fícus.

Eu já tive uma casa
Onde passar as noites invernais
Junto ao fogo, lendo, com Arintha,
A dálmata, estendida ante meus pés.

Eu sei que nessa casa
Fui feliz, como pode ser um homem
Que viveu espreitando sempre a frincha

Do seu desassossego. E bem de fora
Olho agora as janelas, e essa porta
Que cindiu minha vida em dois pedaços.


LA CASA

Yo he tenido una casa,
Una mujer amada y unos hijos,
El patio con su cielo, con los pájaros
Habituales, ciruelo y liquidámbar.

Yo he tenido una casa
Donde pasar las noches del invierno
Junto al fuego, leyendo, con Arintha,
La dálmata, tendida ante mis pies.

Yo sé que en esa casa
Fui feliz, como puede serlo un hombre
Que ha vivido asomado siempre al vidrio

De su desasosiego. Miro ahora
De afuera las ventanas, y esa puerta
Que dividió mi vida en dos mitades.

*

ENVIO

Porque não posso ver-te, nem escutar-te,
E sozinho na noite, junto ao fogo,
Te estranho, assim te escrevo, como um rogo
A um deus ausente, ou um poema sem arte.

As palavras não podem alcançar-te,
Porém simulo um silencioso jogo
Onde aquilo que não digo, devolvo e
Te acaricio em sonhos, sem roçar-te.  

Minha vida: poesia, fogo inverso
Retornando a fumaça para a chama
E a chama ao seu lenho e a sua folhagem,

Pois voa ao seu ouvido e diz que a ama
O homem solitário que na densa
Noite abraça em sua ausência o universo.


ENVÍO

Porque no puedo verte, ni escucharte,
Y a solas en la noche, junto al fuego,
Te extraño, es que te escribo, como un ruego
A un dios ausente, o un poema sin arte.

Las palabras no pueden alcanzarte
Pero simulo un silencioso juego
Donde lo que no digo te lo entrego
Y te acaricio en sueños, sin rozarte.

Poesía, mi vida, fuego inverso
Que devuelves el humo hacia la llama
Y la llama a su leño y a su fronda,

Vuela a su oído y dile que la ama
El hombre solitario que en la honda
Noche abraza en su ausencia el universo.

Pablo Anadón 

[De: Estudios de la luz (2005-2007),
Editorial Pre-textos, Valencia, 2010]

Versiones al portugués de João Filho
(Junio, 2012)