jueves, 8 de junio de 2017


Aleksander Pushkin

Canción georgiana






Canción georgiana

Hermosa mía, no me cantes más
Esas tristes canciones georgianas,
Que me traen memorias de una vida
Perdida, y de otras orillas lejanas.

Ay, el recuerdo cruel de las estepas
Vuelve en tu canto de desesperanza,
Y de la noche, y de la luz de luna
Que iluminaba a una humilde muchacha.

A tu lado, querida, yo me olvido
De aquella lánguida y fatal figura,
Pero si cantas, ella nuevamente
Delante de mis ojos se dibuja.

Hermosa mía, no me cantes más
Esas tristes canciones georgianas,
Que me traen memorias de una vida
Perdida, y de otras orillas lejanas.


Aleksander Pushkin
(Moscú, 1799 - San Petersburgo, 1837)

[Versión de Pablo Anadón
Córdoba, 18-IX-10]

*

Не пой, красавица, при мне
Ты песен Грузии печальной:
Напоминают мне оне
Другую жизнь и берег дальный.

Увы! напоминают мне
Твои жестокие напевы
И степь, и ночь - и при луне
Черты далекой, бедной девы!..

Я призрак милый, роковой,
Тебя увидев, забываю;
Но ты поешь - и предо мной
Его я вновь воображаю.

Не пой, красавица, при мне
Ты песен Грузии печальной:
Напоминают мне оне
Другую жизнь и берег дальный.



Александр Пушкин




miércoles, 7 de junio de 2017


Iosif Brodsky

Traigo una lágrima caída…





Traigo una lágrima caída…

Traigo una lágrima caída
Desde el futuro, para
Engarzarla a un anillo.
Sólo para tus ojos
La ajusto en su metal,
Que es, desde luego, anónimo.

Ah, los demás maridos
Regalan brazaletes de coral,
Aros de perdurable madreperla
―Sin embargo, mi lágrima,
De líquida turquesa,
Se esfuma en la mañana.

Usa el anillo en tanto
Pueda verse su brillo desde lejos,
Que otros luego serán los elegidos.
Y cuando ya te canses de llevarlo,
Tan sólo déjalo caer
Por la noche en el fondo de un aljibe.

Iosif Brodsky

[Versión de P. A.
Córdoba, 06/07-VI-16]

*

Пролитую слезу...

Пролитую слезу
Из будущего привезу,
Вставлю ее в колечко.
Будешь гулять одна,
Надевай его на
Безымянный, конечно.

Ах, у других мужья,
Перстеньки из рыжья,
Серьги из перламутра.
А у меня слеза –
Жидкая бирюза,
Просыхает под утро.

Носи перстенек пока
Виден издалека,
Потом другой подберется.
А надоест носить, –
Будет что уронить
Ночью на дно колодца.


Иосиф Бродский




domingo, 7 de mayo de 2017


Alejandro Nicotra

Tres poemas




Estación

Ya pronto
el fresno del jardín vestirá de amarillo
la tierra, en torno a sí. Vendrán las horas
que espera el hombre viejo:
                                            reclusión,
junto a la luz de una ventana,
con el libro en la mano y la memoria
sobrevolando días, los residuos
del amor y del duelo.

*

Estrofa de invierno

                                           (Jardín)

Este rocío, alguna vez,
te fue sonrisa, dádiva
del alba:               
 ahora, al despertar,
                        se ofrece
─un don también, lo sabes─
en tenue lágrima, de cuanto
ha dejado la noche.


*
  
Última cita

Ella está ahí, esperándome,
a pocas cuadras, en la plaza
final:
         yo camino, despacio,
atento al mundo
de la acera ─sus árboles, sus pájaros─
por si aún me entregase una palabra,
ya última, que darle:
                                 ofrenda, sí,
de reconciliación.


Alejandro Nicotra


[Inéditos, abril-mayo 2017]

martes, 2 de mayo de 2017


Alfonso Berardinelli

El escándalo de la lectura

―Traducción de Pablo Anadón―





La literatura, en la enseñanza, se presenta desde el inicio como algo alienado y alienante, de lo cual se obtendrán resultados fatalmente deprimentes y reductivos, tanto desde el punto de vista de lo que la literatura es, como desde el punto de vista de lo que la enseñanza debería ser.
La primera cosa errada que, sin darnos siquiera cuenta, aprendemos en la escuela e incluso en la universidad, es que las obras literarias han sido escritas por sus autores y están ahí ante nosotros para ser enseñadas y estudiadas. Y que en un cierto sentido la literatura (pero lo mismo vale para todo lo que se convierte en “materia escolar”) existe, antes que todo, y tal vez solamente, dentro de la escuela, bajo forma de instrumento, contenido, relleno o pretexto para la praxis didáctica. La Praxis Didáctica lo domina todo. Es una condición trascendental y apriorística, ¡es la forma teórico-práctica que da forma teórico-práctica a todo lo que toca! (Lo que se podría tratar de obtener de los propios hijos es que no crean que si de un día para el otro la escuela desaparece, desaparecerían con ella todas las cosas de las que les hablan en la escuela: las catedrales góticas y la revolución francesa, la sintaxis del período y los poemas de Cavalcanti).
La primera cosa que hay que hacer, pues, es ésta: evitar por todos los medios que la enseñanza vuelva irreales a los propios objetos, transformándolos precisamente en nada más que materias de enseñanza (interrogación en clase, estudio en la casa, lecciones, exámenes, etc.). Los programas ministeriales, y sobre todo la organización cotidiana de la vida escolar, son máquinas apisonadoras, que parecen hechas a propósito para triturar la más adamantina voluntad de independencia. De hecho, la libertad de enseñanza se reduce a muy poco. Para hacer algo diferente de “lo que todos hacen”, es casi siempre indispensable la solidaridad de algún otro profesor. O es necesario estar absolutamente convencidos de que un docente animado de real curiosidad, sinceridad y coraje no podrá nunca ser desmentido por “resultados negativos”: porque tendrá siempre de su parte los sagrados principios de todo el pensamiento pedagógico clásico y moderno, y los estudiantes, si no inmediatamente, tarde o temprano entenderán que están en compañía de una persona viviente y pensante, y no de una copia fiel realizada en conformidad con las más recientes y remotas directivas “superiores”.
Tengo la impresión de que quien enseña y quien estudia literatura (y no sólo quien la estudia como estudiante, sino incluso quien la estudia como estudioso) tiende a olvidar que las obras literarias no han sido escritas por sus autores para ser enseñadas y estudiadas, sino para ser leídas y releídas. Quien lee a un clásico debería ser tan ingenuo y presuntuoso como para pensar que ese libro ha sido escrito justamente para él, para que se decidiera a leerlo.
Aunque los lectores hayan aumentado en número, la calidad de la lectura probablemente ha empeorado. El gran desarrollo y la proliferación de los métodos para analizar un texto se deben también a esto: en efecto, cuanto peor es la calidad de los alimentos, tanto más se multiplican los manuales de cocina refinada y las revistas para paladares finos.
En la enseñanza se deberían simplificar las cosas lo más posible. ¿Qué mejor cosa puede hacer un profesor si no es elegir bien los libros a leer y permitir a los estudiantes la mejor lectura posible, creando o estimulando las condiciones para que esto suceda? Por más brillantes que puedan ser las clases del docente, el curso será un fracaso (o peor, un engaño) si los libros prescritos son de escasa calidad o tediosos.
En cuanto a los así llamados métodos de lectura, no logro ver otros que la lentitud y la repetición. Se puede elegir, por ejemplo, más o menos al azar, un poema o una página en prosa, pidiendo a los estudiantes en el aula que los lean en voz alta. Si son veinte alumnos o menos, cada uno hará su lectura. Si el número es más alto, entonces se podrá limitar a diez o veinte lecturas. El experimento puede hacerse tanto con un texto de un autor conocido como con un texto de quien ninguno deba saber nada. Ese poema y ese fragmento de prosa comienza así a tomar forma, es de nuevo presente, asume la voz que cada lector le presta. No todos harán las mismas pausas. La entonación de ciertos pasajes podrá cambiar. Alguien se equivocará o saltará alguna palabra. Algunos tratarán de imitar a los actores de la radio o de la televisión. Otros leerán de manera expeditiva, o harán una caricatura burlona de ciertos detalles. Cada uno, esperando su turno de lectura, dará más atención al modo de leer de quien lo precede y se preparará, más o menos intencionalmente, a leer ese verso o esa frase o el texto entero con algún mejoramiento o cambio de tono. Como sea, la presencia más comprometida y real en el aula será ese texto que cada uno y muchos deberán leer, al cual cada lector dará algo propio. Los errores y las incertidumbres en la lectura son tan útiles como las pronunciaciones más hábiles y logradas: a veces incluso más, porque sugieren una corrección, señalan vacíos de atención y riesgos de malentendidos. Las capacidades para la “recitación” no tienen nada que ver. Será bueno aconsejar que se lea de tal modo que, mientras se lea, quien lo esté haciendo entienda lo mejor posible el significado de las frases, se abandone a su juego y sienta su ritmo.
El alto número de las lecturas y la concentración que se crea tienden a favorecer una especial tensión y espera interpretativa, que permite pasar al momento siguiente: el de la observación, el comentario, la discusión y selección de las impresiones de lectura. (Pero también se podría postergar todo esto para otro día, o dejar en torno de lo que se ha leído una vasta zona de silencio). ¿Qué ha golpeado? ¿Qué sentido tiene tal elección lexical? ¿Qué sugieren ese enjambement y esa cesura? ¿De qué se habla? ¿Qué venimos a saber leyendo esa página? ¿Qué más se debería o se querría saber para entenderla mejor? Esto, naturalmente, es sólo un punto de partida. Se puede decidir si seguir adelante comentando esas pocas líneas por todo un mes, por todo un año, leyendo el libro de principio a fin, o en cambio pasar rápidamente a otro, a textos de la misma época pero muy diferentes, a textos muy semejantes de épocas lejanas, según los propios programas o siguiendo la concatenación de problemas y de curiosidades que nazcan en el curso de la discusión. El mejor resultado de un curso de literatura será siempre esto: que los estudiantes sigan hablando de esas páginas y de esos libros también fuera de las horas de clase y después de haber superado su examen.
¿Pero hay todavía alguien que esté verdaderamente interesado en saber qué está escrito en los libros, de qué hablan las obras literarias, qué querían decir los escritores escribiendo lo que han escrito? ¿Y es posible que nos preguntemos esto en la enseñanza? Lo dudo. Porque si así fuese, ¿cómo sería posible prescribir en las escuelas y en la universidad (digo, ¡en las escuelas, en la universidad!) el estudio de Leopardi y de Dante, hacer “sobre” ello millares de interrogaciones, lecciones, exámenes, ejercitaciones escritas, sin ser tocados ni siquiera un instante por la aspiración al paraíso, por la angustia del infierno, por el problema del suicidio y por la insensatez del “progreso” humano?
No logro ver ninguna función y utilidad de la lectura de las obras literarias que ésta: escándalo, conocimiento, evasión, ensimismamiento.
Qué es lo que estas experiencias procurarán a los alumnos, nunca estaremos en grado de decirlo con anticipación. Cada generación, cada público, cada individuo debe experimentar de nuevo en sí mismo el efecto de los clásicos. Aunque sea de un solo verso y de una sola frase.


[Traducido de: Alfonso Berardinelli, Cactus / Meditazioni, satire, scherzi, L’ancora del mediterrano, Napoli, 2001, pp. 73-76.]

martes, 28 de marzo de 2017


Alfred Lord Tennyson

Al Mar






Al Mar


¡Rompe contra tus frías rocas grises,
Rompe, restalla sobre ellas, Mar!
Yo, en tanto, intentaré que mi voz diga
Eso que en mí quiere aflorar.

¡Oh, bien el hijo de los pescadores,
Que grita mientras juega con su hermana!
¡Oh, bien el joven marinero
Que con su barca en la bahía canta!

Y los navíos majestuosos van
A los puertos detrás de la colina…
¡Oh, pero el roce de una mano
Desvanecida, y esa voz perdida!

¡Rompe, restalla, rompe
Al pie de tus acantilados, Mar!
Pero la dulce gracia de aquel día
Muerto, hasta mí ya nunca volverá.


Alfred Lord Tennyson

[Versión de P. A.
Ranchos, 27-III-16
Para Olivia Dover]


*


Break, break, break…


Break, break, break,
         On thy cold gray stones, O Sea!
And I would that my tongue could utter
         The thoughts that arise in me.

O, well for the fisherman's boy,
         That he shouts with his sister at play!
O, well for the sailor lad,
         That he sings in his boat on the bay!

And the stately ships go on
         To their haven under the hill;
But O for the touch of a vanish'd hand,
         And the sound of a voice that is still!

Break, break, break
         At the foot of thy crags, O Sea!
But the tender grace of a day that is dead
         Will never come back to me.


Alfred Lord Tennyson


(Somersby, 1809 Lurgashall, 1892)

sábado, 18 de febrero de 2017

Camillo Sbarbaro

Ahora que has venido




Ahora que has venido…

Ahora que has venido,
que con paso de danza 
has entrado en mi vida
casi como una ráfaga en un cuarto cerrado
para obsequiarte, bien tan esperado,
las palabras me faltan y la voz
y callar a tu lado ya me basta.

Así el silbo de aves, que ensordece
el bosque al alba, calla
cuando el sol sale sobre el horizonte.

Pero a ti te buscaba mi inquietud
cuando de chico
me asomaba en la noche de verano
a la ventana, como sofocado:
me ahogaba el pecho lo que no sabía.
Y todas tuyas son esas palabras
que, como agua en el borde que rebalsa,
venían a la boca por sí solas,
en las horas desiertas, 
cuando puerilmente se adelantaban
mis labios de hombre, inadvertidamente,
en el deseo de besar...

Camillo Sbarbaro
(Santa Margherita Ligure, 1888 – Savona, 1967)

Versión de P. A.
Córdoba, 18-II-17 


*


Ora che sei venuta...

Ora che sei venuta,
che con passo di danza sei entrata
nella mia vita
quasi folata in una stanza chiusa –
a festeggiarti, bene tanto atteso,
le parole mi mancano e la voce
e tacerti vicino già mi basta.

Il pigolìo così che assorda il bosco
al nascere dell’alba, ammutolisce
quando sull’orizzonte balza il sole.

Ma te la mia inquietudine cercava
quando ragazzo
nella notte d’estate mi facevo
alla finestra come soffocato:
che non sapevo, m’affannava il cuore.
E tutte tue sono le parole
che, come l’acqua all’orlo che trabocca,
alla bocca venivano da sole,
l’ore deserte, quando s’avanzavan
puerilmente le mie labbra d’uomo
da sé, per desiderio di baciare…



Camillo Sbarbaro 
(Santa Margherita Ligure, 1888 – Savona, 1967)

martes, 29 de noviembre de 2016


Evgueni Evtushenko

No te des prisa...





No te des prisa...

Date prisa, ven pronto junto a mí,
Si estoy lejos, si no hallo una salida,
Si hay nubes de tristeza en mi ventana,
Si mi vida es como una pesadilla.

Date prisa, si ves que estoy dolido,
Date prisa, si estoy callado y triste,
Date prisa, si añoro a algún amigo,
Date prisa, ven pronto junto a mí…

No te des prisa, cuando está
Lejos la pena, y tú a mi lado,
Dicen que “sí” las hojas y las aguas,
Las luces, y los trenes, y los astros…

No te des prisa, cuando se miran las miradas,
No te des prisa, cuando no hace falta la prisa,
No te des prisa, cuando el mundo está callado,
No te des prisa…

Evgueni Evtushenko

[Versión de P. A.
Córdoba, 31-V-15]


*

Не спеши...

Ты спеши, ты спеши ко мне
Если я один, если трудно мне.
Если я, словно в страшном сне,
Если тень беды в моем окне.

Ты спеши, когда обидят вдруг,
Ты спеши, когда мне нужен друг,
Ты спеши, когда грущу в тиши,
Ты спеши, ты спеши!

Не спеши, не спеши, когда
Мы с тобой вдвоем и вдали беда,
Скажут "да" листья и вода,
Звезды, и огни, и поезда...

Не спеши, когда глаза в глаза,
Не спеши, когда спешить нельзя,
Слушай ночь, замри и не спеши,
Не спеши, не спеши...


Евгений Евтушенко