miércoles, 14 de noviembre de 2018



Sibilla Aleramo

Cierro tu libro…






Cierro tu libro…

        Para Dino Campana


Cierro tu libro,
desato mis trenzas,
oh corazón salvaje,
músico corazón...

Con tu vida entera
estás en tus cantos
como un adiós a mí.

Los ojos extraviábamos sobre los mismos cielos,
maravillados y violentos con igual ritmo caminábamos,
libres y sollozando, sin que jamás nos viéramos,
sin sabernos nunca, con nocturnos ojos.

Ahora en tus cantos
tu vida entera
es un adiós a mí.

Oh corazón salvaje,
músico corazón,
cierro tu libro
y desato mis trenzas...

Sibilla Aleramo

Mugello, 25-VII-1916

(Primeros versos escritos por S. A.
a D. C., antes de su encuentro)

[Versión de P. A.
Córdoba, 14-XI-18]

*

Chiudo il tuo libro...

             Per Dino Campana


Chiudo il tuo libro,
snodo le mie trecce,
o cuor selvaggio,
musico cuore…

con la tua vita intera
sei nei tuoi canti
come un addio a me.

Smarrivamo gli occhi negli stessi cieli,
meravigliati e violenti con stesso ritmo andavamo,
liberi singhiozzando, senza mai vederci,
né mai saperci, con notturni occhi.

Or nei tuoi canti
la tua vita intera
è come un addio a me.

Cuor selvaggio,
musico cuore,
chiudo il tuo libro,
le mie trecce snodo.

Sibilla Aleramo

[En: “Carteggio con Sibilla Aleramo”,
Dino Campana, Opere e contributi,
Vallecchi, Firenze, 1973]

martes, 13 de noviembre de 2018



Dino Campana

Buenos Aires





Buenos Aires

La embarcación avanza lentamente
En la mañana gris, entre la niebla;
Sobre aguas amarillas de un fluvial
Mar, aparece la ciudad velada.
Se entra en un puerto extraño. Y agolpándose,
Fuera de sí los emigrantes rugen
En la ebriedad de la inminente brega.
Un grupo de italianos, ataviados
En un modo ridículo a la moda
Bonaerense, les lanzan naranjas
A los vociferantes, trastornados
Compatriotas. Un joven portuario,
Vástago leve de la libertad,
Listo al salto los mira, con las manos
Metidas en la faja de colores,
Y un ademán esboza de saludo,
Pero gruñen feroces italianos.

Dino Campana

[Versión de P. A.
Córdoba, 12-XI-18]

*

Buenos Aires

Il bastimento avanza lentamente
Nel grigio del mattino tra la nebbia
Sull’acqua gialla d’un mare fluviale
Appare la città grigia e velata.
Si entra in un porto strano. Gli emigranti
Impazzano e inferocian accalcandosi
Nell’aspra ebbrezza d’imminente lotta.
Da un gruppo d’italiani ch’è vestito
In un modo ridicolo alla moda
Bonearense si gettano arance
Ai paesani stralunati e urlanti.
Un ragazzo dal porto leggerissimo
Prole di libertà, pronto allo slancio
Li guarda colle mani nella fascia
Variopinta ed accenna ad un saluto.
Ma ringhiano feroci gli italiani.

Dino Campana

[De “Quaderno”, en Opere e contributi,
a cura di Enrico Falqui, vol. II,
Vallecchi, Firenze, 1973]

martes, 6 de noviembre de 2018



Vincenzo Cardarelli

Tarde de Gavinana


Giorgio Morandi, Paesaggio



Tarde de Gavinana

Cesa la lluvia y anochece
sobre los Apeninos de Toscana.
Cuando bajan las nubes hacia el valle,
sus jirones aquí y allá prendidos
como las telarañas intrincadas entre árboles,
las colinas se tiñen de violeta.
Dulce es vagar entonces
para quien se ha esforzado en la jornada
e, incrédulo, en sí mismo se retuerce.
Viene desde los pueblos,
aquí abajo, atareados,
el rumor denso, alegre, de las voces
en que se siente el día que declina
y el reposo inminente.
Y a él se mezcla el pulsar, el resonar
seco, alto, del camión por el camino
blanco que cruza entre los montes.
Y todo ―grillos, fuentes,
campanas― cuanto hace
oración y concierto por la noche
tiembla en el aire despejado.
Pero cómo refulge,
en esta hora sin más luz, el manto
de tus amplias laderas, Apenino.
En tus prados que ascienden
en espiral, el líquido que asoma
verde entre chaparrones y espejismos
del sol, demuda al viento, y me embelesa,
por el desasosiego del sendero,
y así enmudece dulcemente
al alma vagabunda.

Vincenzo Cardarelli

[Versión de P. A.
Córdoba, 07-XI-18]

*

Sera di Gavinana

Ecco la sera e spiove
sul toscano Appennino.
Con lo scender che fa le nubi a valle,
prese a lembi qua e là
come ragne fra gli alberi intricate,
si colorano i monti di viola.
Dolce vagare allora
per chi s'affanna il giorno
ed in se stesso, incredulo, si torce.
Viene dai borghi, qui sotto, in faccende,
un vociar lieto e folto in cui si sente
il giorno che declina
e il riposo imminente.
Vi si mischia il pulsare, il batter secco
ed alto del camion sullo stradone
bianco che varca i monti.
E tutto quanto a sera,
grilli, campane, fonti,
fa concerto e preghiera,
trema nell'aria sgombra.
Ma come più rifulge,
nell'ora che non ha un'altra luce,
il manto dei tuoi fianchi ampi, Appennino.
Sui tuoi prati che salgono a gironi,
questo liquido verde, che rispunta
fra gl'inganni del sole ad ogni acquata,
al vento trascolora, e mi rapisce,
per l'inquieto cammino,
sì che teneramente fa star muta
l'anima vagabonda.

Vincenzo Cardarelli

[Poesie, Alpignano, Tallone, 1971]

sábado, 3 de noviembre de 2018



Vincenzo Cardarelli

Septiembre en Venecia


Dmitri Danish - Anochecer en Venecia



Septiembre en Venecia

Ya se oscurecen en Venecia
los ocasos precoces de septiembre
y recubren las piedras con su luto.
Su último dardo arroja el sol sobre oros
de mosaicos, y enciende
fuegos de paja, efímera belleza.
Y calma, tras las Procuradurías,
surge en tanto la luna.
Luces festivas y argentadas ríen,
van discurriendo trémulas, lejanas,
en la penumbra fría.
Yo las miro embrujado.
Me acordaré, tal vez, un día
de estos grandes crepúsculos
que velozmente llegan,
y más bellas, más vívidas
sus luces, que hoy me desesperan
un poco (siempre tan lejanas
y ajenas), volverán a relucir
en la memoria de mi fantasía.
Y será cierta, entonces, y serena
felicidad la mía.

Vincenzo Cardarelli

[Versión de P. A.
Córdoba, 02-XI-18]

*

Settembre a Venezia

Già di settembre imbrunano
a Venezia i crepuscoli precoci
e di gramaglie vestono le pietre.
Dardeggia il sole l’ultimo suo raggio
sugli ori dei mosaici ed accende
fuochi di paglia, effimera bellezza.
E cheta, dietro le Procuratìe,
sorge intanto la luna.
Luci festive ed argentate ridono,
van discorrendo trepide e lontane
nell’aria fredda e bruna.
Io le guardo ammaliato.
Forse più tardi mi ricorderò
di queste grandi sere
che son leste a venire,
e più belle, più vive le lor luci,
che ora un po’ mi disperano
(sempre da me così fuori e distanti!)
torneranno a brillare
nella mia fantasia.
E sarà vera e calma
felicità la mia.

Vincenzo Cardarelli

[Poesie, Alpignano, Tallone, 1971]

viernes, 2 de noviembre de 2018



Camillo Sbarbaro 

Callas, alma cansada de gozar…





Callas, alma cansada de gozar…

Callas, alma cansada de gozar
y de sufrir (a uno y a otro vas
resignada).
Ni una voz tuya siento cuando escucho:
ni de lamento por la miserable
juventud, ni de ira o de esperanza,
ni siquiera de tedio.
                                 Yaces como
el cuerpo, enmudecida, toda llena
de una resignación desesperada.

No nos asombraríamos
―¿no es cierto, mi alma?― si se detuviera
el corazón, si se nos suspendiera
el aliento...
                    Y en cambio, caminamos,
caminamos tú y yo como sonámbulos.
Son árboles los árboles, las casas
son casas, las mujeres
que pasan son mujeres, todo es eso
que es, tan sólo lo que es.

Ni la alegría ni el dolor nos tocan.
Ha perdido su voz
la sirena del mundo, y es el mundo
un gran desierto.
                             En el desierto
con ojos secos me miro a mí mismo.

Camillo Sbarbaro 

[Versión de P. A.
Córdoba, 02-XI-18]

*

Taci, anima stanca di godere...

Taci, anima stanca di godere
e di soffrire (all’uno e all’altro vai
rassegnata).
Nessuna voce tua odo se ascolto:
non di rimpianto per la miserabile
giovinezza, non d’ira o di speranza,
e neppure di tedio.

                                Giaci come
il corpo, ammutolita,
tutta piena d’una rassegnazione disperata.
Non ci stupiremmo,
non è vero, mia anima, se il cuore
si fermasse, sospeso se ci fosse
il fiato...

                Invece camminiamo,
camminiamo io e te come sonnambuli.
E gli alberi son alberi, le case
sono case, le donne
che passano son donne, e tutto è quello
che è, soltanto quel che è.

La vicenda di gioia e di dolore
non ci tocca. Perduto ha la voce
la sirena del mondo, e il mondo è un grande
deserto.
              Nel deserto
io guardo con asciutti occhi me stesso.

Camillo Sbarbaro 

[De Pianissimo,
Edizioni de “La Voce”, Firenze, 1914]

jueves, 1 de noviembre de 2018



Vincenzo Cardarelli

Retrato


Antonio Mancini - Ritratto di donna riposando (1887)



Retrato

Existe una boca esculpida,
un rostro de ángel nítido y ambiguo,
una opulenta, pálida criatura
de dientes nacarados,
de paso decidido,
existe su sonrisa,
aérea, incierta, deslumbrante,
como un inexpresable evento de la luz.

Vincenzo Cardarelli

[Versión de P. A.
Córdoba, 30-X-18]

*

Ritratto

Esiste una bocca scolpita,
un volto d’angiolo chiaro e ambiguo,
una opulenta creatura pallida
dai denti di perla,
dal passo spedito,
esiste il suo sorriso,
aereo, dubbio, lampante,
come un indicibile evento di luce.

Vincenzo Cardarelli

[Poesie, Alpignano, Tallone, 1971]

miércoles, 31 de octubre de 2018



Clemente Rebora

El infinito reposa





El infinito reposa

Apenas más de un palmo
está hoy el cielo de la tierra:
túmido, opaco, calmo,
el alma en sombras en poco aire encierra.

En un transcurrir leve
la infinitud reposa:
la cotidiana y breve
hora es la voz concorde de las cosas.

Desde desconocidas
venas sereno mana
un sentido en sabidas
formas: se goza en su cadencia humana.

Clemente Rebora

[Versión de P. A.
Córdoba, 31-X-18]

*

L’infinito riposa

Non è più su di un palmo
oggi il ciel dalla terra:
tumido, opaco, calmo,
l’anima in ombra di poca aria serra.

In un volgere lieve
l’infinito riposa:
la quotidiana e breve
vicenda è il suon concorde d’ogni cosa.

Allor, sorto da ignote
nicchie vapora piano
un senso sopra note
forme: e gioisce del suo ritmo umano.

Clemente Rebora

[De Frammenti lirici
Edizioni de “La Voce”, Firenze, 1913]