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sábado, 17 de noviembre de 2018



Dino Campana

Mujer genovesa





Mujer genovesa

Me trajiste un manojo
De alga marina en tus cabellos,
Y un aroma de viento
Que ha venido de lejos y que llega
Grave de ardor, estaba
En tu cuerpo broncíneo
― Oh la divina
Sencillez de tus formas
Esbeltas ― no el amor,
Ni el espasmo, un fantasma,  una sombra
De la necesidad que vaga
Serena e ineluctable por el alma
Y la disuelve en gozo,
En encanto, serena, para que
El siroco la pueda llevar al infinito.
¡Qué pequeño es el mundo y qué leve en tus manos!

Dino Campana

[Versión de P. A.
Córdoba, 16-XI-18]

*

Donna genovese

Tu mi portasti un po’ d’alga marina
Nei tuoi capelli, ed un odor di vento,
Che è corso di lontano e giunge grave
D’ardore, era nel tuo corpo bronzino:
― Oh la divina
Semplicità delle tue forme snelle ―
Non amore non spasimo, un fantasma,
Un’ombra della necessità che vaga
Serena e ineluttabile per l’anima
E la discioglie in gioia, in incanto serena
Perché per l’infinito lo scirocco
Se la possa portare.
Come è piccolo il mondo e leggero nelle tue mani!

Dino Campana

[De “Quaderno”, en Opere e contributi,
a cura di Enrico Falqui, vol. II,
Vallecchi, Firenze, 1973]

viernes, 16 de noviembre de 2018



Dino Campana

Furibundo





Furibundo

La tenía abrazada.
Mientras ansioso de ebriedades ciegas
Sobre el umbral ciego tanteaba
Y acelerados golpes reiteraba
Sobre la puerta de dulzura eterna,
Se alzó de pronto en lo alto de mi espalda
Y otra vez cayó sordo martillando
Y rítmico su pie. Del fugitivo
Instante fue el recuerdo, en el fantástico
Frenesí fue el llamado de la muerte.
Desesperadamente ardiendo, entonces,
Mis fuerzas redoblé a ese llamado
Fatídico, y jadeando, la morada
Crucé de la ebriedad y del vacío,
Feroz, en el fervor, alta la frente,
Penetré, y aferrando la garganta
De la mujer, triunfante entré en el místico
Bastión, mi patria antigua, la gran nada.

Dino Campana

[Versión de P. A.
Córdoba, 16-XI-18]

*

Furibondo

Abbracciata io l'aveva.
Mentre affannoso delle cieche ebbrezze
Sul limitare cieco brancolavo
E accelerati colpi replicavo
Sopra la porta di eterne dolcezze:
All'improvviso sopra la mia schiena
S'alzò e ricadde martellando sordo
E ritmico il suo piede. Fu il ricordo
Dell'attimo fuggente, nella piena
Fantastica l'appello della morte.
Ardendo disperatamente allora
Raddoppiai le mie forze a quell'appello
Fatidico e ansimando la dimora
Varcai del nulla e dell'ebbrezza, fiero
Penetrai, nel fervore alta la fronte
Impugnando la gola della donna
Vittorioso nel mistico maniero
Nella mia patria antica del gran nulla.

Dino Campana

[De “Quaderno”, en Opere e contributi,
a cura di Enrico Falqui, vol. II,
Vallecchi, Firenze, 1973]

martes, 13 de noviembre de 2018



Dino Campana

Buenos Aires





Buenos Aires

La embarcación avanza lentamente
En la mañana gris, entre la niebla;
Sobre aguas amarillas de un fluvial
Mar, aparece la ciudad velada.
Se entra en un puerto extraño. Y agolpándose,
Fuera de sí los emigrantes rugen
En la ebriedad de la inminente brega.
Un grupo de italianos, ataviados
En un modo ridículo a la moda
Bonaerense, les lanzan naranjas
A los vociferantes, trastornados
Compatriotas. Un joven portuario,
Vástago leve de la libertad,
Listo al salto los mira, con las manos
Metidas en la faja de colores,
Y un ademán esboza de saludo,
Pero gruñen feroces italianos.

Dino Campana

[Versión de P. A.
Córdoba, 12-XI-18]

*

Buenos Aires

Il bastimento avanza lentamente
Nel grigio del mattino tra la nebbia
Sull’acqua gialla d’un mare fluviale
Appare la città grigia e velata.
Si entra in un porto strano. Gli emigranti
Impazzano e inferocian accalcandosi
Nell’aspra ebbrezza d’imminente lotta.
Da un gruppo d’italiani ch’è vestito
In un modo ridicolo alla moda
Bonearense si gettano arance
Ai paesani stralunati e urlanti.
Un ragazzo dal porto leggerissimo
Prole di libertà, pronto allo slancio
Li guarda colle mani nella fascia
Variopinta ed accenna ad un saluto.
Ma ringhiano feroci gli italiani.

Dino Campana

[De “Quaderno”, en Opere e contributi,
a cura di Enrico Falqui, vol. II,
Vallecchi, Firenze, 1973]