jueves, 18 de febrero de 2010

Boris Pasternak
NOCHE


Así como hace algunos años el trabajo con la traducción de un puñado de poemas de Robert Frost me ayudó a sobrellevar uno de los períodos más dolorosos que me ha tocado vivir, y cada vez que releo esos poemas revivo también aquellos días (y viceversa), así este verano quedará asociado para mí a la traducción de unos pocos poemas de Boris Pasternak -siete por el momento-. Como en la adolescencia, cuando hacía lo mismo con mi precario inglés de entonces (no ha mejorado demasiado, debo decir), traduciendo poemas de Eliot, Pound, Aiken y Poe, entre otros, en estos meses disfruté mucho de la lenta, lentísima exploración del texto ruso, la búsqueda de palabras, el sopesarlas en la mente y en la lengua, la morosa pronunciación de cada verso, tratando de captar la magia de su ritmo, sus rimas, sus aliteraciones… Y luego, el intento de encontrar en castellano no sólo los vocablos que dieran un equivalente aproximado del sentido, sino aquellos que empastaran sonoramente, que pudieran dar la ilusión de que el poema fue escrito en el propio idioma, con nuevas aliteraciones y juegos de palabras. Dado que los poemas de Pasternak conjugan la modernidad de la dicción y de la imaginería con una trama muy fuerte de métrica y rima, intenté dar una idea aproximada también de esa musicalidad, trabajando con medidas fluctuantes entre el endecasílabo, el heptasílabo y el eneasílabo, y con rimas asonantes. El estilo poético del autor del Doctor Zhivago es a menudo sorprendente, con mezclas de prosaísmo y lirismo, enumeraciones y descripciones bien realistas y concretas combinadas con metáforas y comparaciones de cuño vanguardista, imágenes que por momentos recuerdan a las telas de Chagall. Un ejemplo: en el poema “Cae la nieve”, se nos dice que está nevando, se menciona los copos, e inmediatamente se niega que parezcan copos, y se figura a la tierra como una capa remendada sobre la cual baja la cúpula del cielo; luego, en la estrofa siguiente, el níveo descenso pasa a transfigurarse en un ser humano, “un extravagante”, quien baja sigilosamente desde la buhardilla jugando a la escondida:

Cae y cae la nieve. No parecen
Copos, sino que sobre los remiendos
De una capa a la tierra descendiese
Lentamente la cúpula del cielo.

Como si con los gestos de algún extravagante,
Desde el piso de arriba,
Sigiloso, jugando a la escondida,
Bajara el cielo desde la buhardilla.


Transcribo a continuación uno de los poemas traducidos, “Noche”, en el original y en castellano. El texto está estructurado a través de analogías y contraposiciones: la noche que avanza sin sosiego, así como sin descanso asciende un piloto hacia las nubes, como sin tregua trabajan los fogoneros en las calderas y como el poeta insomne contempla desde su ventana el cielo nocturno; la visión cósmica de los astros, imagen de lo eterno, y el panorama planetario de las ciudades modernas, imagen de la fugacidad (es significativa la referencia a la “farsa” de los manifiestos en París, que nos recuerda aquellos “conventículos y sectas / que las crédulas universidades veneran”), y la figura solitaria del artista en su “antigua buhardilla / recubierta de tejas”, que parece ser visto por Pasternak como el mediador entre una dimensión (lo eterno) y la otra (la temporalidad). El poema termina, en efecto, con un imperativo estético y ético a la vez, un llamado a la conciencia del artista para que no se entregue al sueño y trabaje (como el fogonero, el piloto y la estrella), porque él es el rehén de la eternidad aprisionado por el tiempo. Todo el poema, desde el punto de vista estilístico, es una lograda muestra de la amalgama de tradición y vanguardia en la poesía rusa moderna.



Борис Пастернак
Ночь


Идет без проволочек
И тает ноч, пока,
Над спящим миром летчик
Уходит в облака.

Он потонул в тумане
Исчез в его струе,
Став крестиком на ткани
И меткой на белье.

Под ним ночные бары,
Чужие города,
Казармы, кочегары,
Вокзалы, поезда.

Всем корпусом на тучу
Ложится тень крыла.
Блуждают, сбившсь в кучу
Небесные тела.

И страшным, страшным креном
К другим каким нибудь
Неведомым вселенным
Повернут млечный путь.

В пространствах беспредельных
Горят материки.
В подвалалах и котельных
Не спят истопники.

В Париже из под крыши
Венера или Марс
Глядят, какой в афише
Об'явлен новый фарс.

Кому нибудь не спится
В прекрасном далеке
На крытом черепицей
Старинном чердаке.

Он смотрит на планету
Как будто небосвод
Относится к предмету
Его ночных забот.

Не спи, не спи, работай,
Не прерывай труда,
Не спи, борись с дремотой,
Как летчик, как звезда.

Не спи, не спи, художник,
Не предавайся сну.
Ты ― вечности заложник
У времени в плену.



*



Boris Pasternak
Noche


Sin descanso la noche
Avanza y se difunde
Sobre el mundo que duerme,
Mientras un aviador asciende entre las nubes;

Se adentra en el oleaje
Fluctuante de la niebla,
Se vuelve una inicial sobre una sábana,
Una pequeña cruz bordada en tela.

Allá abajo los bares
Nocturnos, los cuarteles,
Ciudades extranjeras y estaciones,
Maquinistas y trenes.

Una sombra de ala se recorta
En toda su extensión contra una nube.
Los astros, silenciosos,
Vagan en muchedumbre.

Y quién sabe hacia cuáles
Desconocidos universos,
Con terrible, terrible inclinación,
La Vía Láctea extiende su sendero.

En espacios sin fin los continentes
Incesantes llamean.
En las calderas, en los sótanos,
Los fogoneros velan.

En París, bajo el filo de los techos
Venus o Marte
Se asoman para ver qué nueva farsa
Proclama el manifiesto.

Y allá, en un resplandor de lejanías,
Hay quien no puede conciliar el sueño
En la antigua buhardilla
Recubierta de tejas.

Él contempla el planeta
Como si el firmamento
Fuese el único objeto
Del afán de sus noches.

No te adormezcas, no duermas, trabaja,
No hagas un alto en tu tarea,
No duermas, lucha contra el sueño,
Lo mismo que el piloto, o que la estrella.

No duermas, artista, no duermas,
No te entregues al sueño.
Que de lo eterno tú eres el rehén
En la prisión del tiempo.




Versión del ruso de P. A.
(Alta Gracia – Córdoba, 12 de diciembre, 2009)

4 comentarios:

  1. Me leyó este poema un físico israelí de origen ruso, en Southampton, Inglaterra, en el verano de 1993. Me lo leyó en su inglés de físico cuántico, y yo no sé ruso. El final, para mí siempre ha sido y es:

    No duermas, artista, no te duermas,
    No cedas al sueño.
    Eres el rehén de la eternidad
    En la prisión del tiempo.

    (Acabo de descubrir este blog, he leído varios posts, me parece excelente.- Abrazo, Isabel Lacruz, Barcelona, (E)

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  2. Qué bueno que te haya gustado la traducción, Natalia. Tu opinión, por ser la de alguien que domina una lengua que yo recién estoy balbuceando, me interesa mucho. Un abrazo, Pablo.

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  3. Isabel: Me alegra que te haya interesado el blog, y tu evocación de aquella lectura del poema en 1993 me trajo el recuerdo de otros episodios semejantes vividos por mí. La manera en que la poesía (como, por ejemplo, la música) se entrelaza con la vida, tiene algo, o mucho, de conmovedor. Me gusta también la versión de la última estrofa que llevás en tu memoria. Un cordial saludo, Pablo.

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