martes, 1 de mayo de 2012


ÁNGEL RAMA SOBRE EL TRABAJO
DE LOS POETAS "BOHEMIOS" MODERNISTAS


[Carl Spitzweg, "El poeta pobre"]


   "La bohemia fue una imposición, no una elección. Los poetas que la sufrieron y la sobrevivieron, se rebelaron contra ella, pues en verdad fueron encarnizados trabajadores y fueron capaces de una alta productividad, que no se compadeció ni con el sistema de vida ni con las retribuciones que obtuvieron. Basta pensar que debieron repartir su tiempo entre: su propia producción literaria; el trabajo, generalmente burocrático y algunas veces periodístico, del que obtenían sus recursos; su tarea de divulgadores de la buena literatura en un medio hostil, mediante revistas y editoriales que incluso, en ocasiones, debían financiar; la participación en las actividades sociales, mundanas o políticas, de las que muy pocos se vieron exceptuados. La imposibilidad de concentración y la constante movilidad, derivan de este esquema de vida y se habrán de reflejar en la creación literaria repentinista con "esas pequeñas obras fúlgidas" de que hablaba Martí, brotadas impetuosamente bajo la presión social cotidiana como escapes compensatorios. Pero además, la bohemia tiene motivaciones que no fueron exclusivamente económicas sino derivadas de una nueva ars poética, que junto a una extraordinaria velocidad en la producción de obras frecuentemente breves, exigía un largo y extraviado laboreo mental que bien podía ser inconsciente para el poeta e implicaba una apertura de los sentidos al murmullo incesante del mundo. Era difícil que estas condiciones se reconocieran como modos del sistema productivo democrático de la literatura, por parte de quienes vivían las inmisericordes exigencias de jornadas diarias de trabajo de diez o doce horas, ni tampoco por parte de quienes esto habían establecido y lo consideraban justo.
   De ahí que los escritores hayan sido forzados del trabajo como lo eran las clases baja y media, a pesar del mote de bohemios que sólo cabía en verdad a unos poquísimos, de quienes incluso podría decirse que se habían rebelado salvajemente contra el régimen imperante."


[Ángel Rama, Las máscaras democráticas del modernismo, Fundación Ángel Rama, Montevideo, 1985, págs. 122-123.]

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