viernes, 13 de mayo de 2011

T. S. ELIOT

La figlia che piange





La figlia che piange

O quam te memorem virgo


Stand on the highest pavement of the stair—
Lean on a garden urn—
Weave, weave the sunlight in your hair—
Clasp your flowers to you with a pained surprise—
Fling them to the ground and turn
With a fugitive resentment in your eyes:
But weave, weave the sunlight in your hair.


So I would have had him leave,
So I would have had her stand and grieve,
So he would have left
As the soul leaves the body torn and bruised,
As the mind deserts the body it has used.
I should find
Some way incomparably light and deft,
Some way we both should understand,
Simple and faithless as a smile and shake of the hand.


She turned away, but with the autumn weather
Compelled my imagination many days,
Many days and many hours:
Her hair over her arms and her arms full of flowers.
And I wonder how they should have been together!
I should have lost a gesture and a pose.
Sometimes these cogitations still amaze
The troubled midnight and the noon’s repose.





La figlia che piange

O quam te memorem virgo


Quédate en lo alto de la escalinata―
Apóyate en un ánfora fúnebre del jardín―
Teje, teje la luz del sol en tu cabello―
Aprieta contra el pecho tu ramo en apenada
Sorpresa, luego arrójalo y vuélvete hacia mí
Con un rencor fugaz en la mirada,
Pero teje la luz del sol en tu cabello.

Así debí dejarlo que partiera,
Así debí dejarla quedarse con su pena,
Así él debió alejarse, como el alma
Deja el cuerpo trizado, roto, como deserta
La mente de ese cuerpo en que moraba.
Yo debería hallar una manera
Incomparablemente leve y calma,
Un modo que los dos comprenderíamos,
Tan sencillo y sin fe como una vaga
Sonrisa y un saludo con la mano.

Ella se fue; no obstante, cuando llegó el otoño,
Se enseñoreó de mi imaginación
Durante largas horas, largas horas y días:
Su pelo descendiendo por los hombros,
Las flores en sus brazos… ¡Todavía
Yo me pregunto cómo habrían estado juntos!
Sin duda habré perdido un gesto y una pose.
A veces aún asombran estas meditaciones
La inquieta medianoche, la paz del mediodía.



Versión de P. A.
Alta Gracia, octubre 2010

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